Llegué a Roma esta mañana y me dirigí al Gran Hotel Flora donde tenía reservada una habitación. Eran las 10 am y me informaron que el hotel estaba completamente lleno y tenía que esperar a que se desocupara una habitación para registrarme. La situación en los demás hoteles era la misma: ocupación al 100%. Salí a dar una vuelta por la ciudad y me encontré con un mar de gente que iba y venía: americanos, rusos, chinos,  argentinos, brasileros. En las aceras no se podía caminar de la cantidad de turistas.

Llego a mi hotel cansado pero contento de haber podido disfrutar el paseo nocturno por la ciudad con mi esposa  sin temor a que nos atracaran y me pongo a leer la Ley de Turismo aprobada recientemente como Decreto 9.044 y publicada el 15 de junio de 2012. Esta nueva ley es muy parecida a la Ley de Turismo promulgada en el año 2008 que en 4 años no ayudó mucho a incrementar el flujo turístico a nuestro país. Sin embargo,  encontramos las siguientes mejoras: en el artículo 31 hay una preocupación por proteger la integridad física de los visitantes, algo muy importante para el desarrollo de nuestra industria a largo plazo.

En el artículo 70 se abre la posibilidad de concederles exoneración del IVA a los turistas extranjeros. Esta práctica está en uso en los países de la comunidad europea desde hace mucho tiempo con incrementos para el comercio al detal. En el artículo 89 se posibilita la apertura de oficinas de promoción en el extranjero con el fin de comercializar y mercadear el destino Venezuela. Esta práctica le ha dado buenos resultados a la República de Cuba que tiene 11 oficinas en el extranjero con el mismo fin.

Entonces, me pongo a revisar las últimas estadísticas de las llegadas de visitantes internacionales por países publicada por la Oficina Nacional de Estadística  e Información de la República de Cuba y me encuentro que  en los primeros cinco meses de este año  llegaron a Cuba 1.437.890 visitantes, de los cuales solo del Canadá fueron 649.669 turistas;  o sea, más de los que llegaron a nuestro país en todo el año pasado. En base a esos excelentes resultados, me parece una buena oportunidad para que Mintur aprovechara el artículo 87 de la nueva ley que aparece bajo el titulo “Cooperación Técnica Internacional”  y le pida al gobierno de la República de Cuba que nos asesore con la finalidad de mejorar los resultados  de nuestra industria  turística.

En el marco de ese asesoramiento seguramente nos vamos a encontrar  con varias verdades ineludibles: primero, que en el mar de la felicidad existe una la Ley de Inversiones Extranjeras aprobada en el año 1995 que potenció el desarrollo de su industria turística, y que en su Artículo 3 reza: “Las Inversiones extranjeras dentro del territorio nacional gozan de plena protección y seguridad y no pueden ser expropiadas”.  Segundo, que el turismo es una industria que funciona dentro de un sistema netamente capitalista donde el Estado y los inversionistas que la explotan son socios. Esa industria que le produjo a la Republica de Cuba $2.218.000.000.00 [dos mil doscientos diez y ocho millones de dólares de  Estados Unidos de América en el año 2010 [Oficina Nacional de Estadística]  y que le da empleo a miles de cubanos, es un asunto demasiado serio para la sobrevivencia económica de la isla como para ser considerado “un sector de inclusión social o una actividad social y comunitaria” como aparece en nuestra recientemente aprobada Ley. Tercero, que las 25 causales que dicta la ley por los cuales puede ser sancionado un empresario con multas que van desde 1.000 unidades tributarias hasta clausura definitiva de su negocio, no nos van a ayudar al crecimiento de la industria y más bien  van a  espantar a cualquier inversionista que pensaba invertir su propio dinero en Venezuela.

Maurice Poler

Secretario de Asuntos Internacionales de AD