Juan Pérez es militante del PSUV y un convencido que el “proceso” que comenzó en 1999 ha sido la mejor etapa para Venezuela. A sus 60 años vivió todo el período democrático y fue adeco, al igual que su familia, pero actualmente defiende a capa y espada la gestión de Hugo Chávez y su sucesor.

Un día fue llamado por un gran amigo quien lo invitó a  su casa pues quería mostrarle algo importante. Dentro del más absoluto secreto le dio a conocer lo que él denominó una “máquina del tiempo”, Juan no podía creer que tal cosa existiese. Su amigo le explicó que desde mediados de los años 90 empezó a desarrollarla y luego de casi dos décadas la había podido construir. Ahora quería probarla y que Juan fuese testigo de ese magno evento.

 A Juan se le ocurrió algo distinto: que fuese él quien la probara viajando al pasado y argumentó que deseaba ir al año 1998 para ayudar a Chávez en su victoria y además convencerle de la idea que los del “imperio” deseaban matarlo “inoculándole el cáncer”. Su amigo dudó un poco ya que no tenía convicciones políticas, pero al final lo aceptó y le dijo que buscara a su antecesor 15 años más joven para que lo apoyara en su intención pues en esa época no tendría trabajo y no podría mantenerse y que conservara el secreto de la máquina del tiempo pues podría caer en manos de gente con malas intenciones.

Dicho esto Juan se colocó dentro del aparato muy emocionado pues según su pensamiento estaba haciendo una labor de patria. El aparato fue activado y con un movimiento casi instantáneo retrocedió en el tiempo 15 años hasta mediados de 1998. Tal cual fue el compromiso llegó a la misma vivienda de su amigo en medio de una noche y lo despertó para decirle que él había sido el primer viajero en el tiempo. Su amigo no lo podía creer, pero debía ser cierto porque le mostró el aparato y Juan se veía mayor, dándole apoyo para que pudiera estar temporalmente en esa época.

Al amanecer se dedicó a visitar la Venezuela de finales de los años 90 y decidió ir a un supermercado, su sorpresa fue mayúscula cuando vio las estanterías llenas y gente comprando sin hacer colas. Vio que estaban surtidos de todos los productos básicos: harina de maíz precocida, azúcar, margarina, papel sanitario, jabón, aceite y muchos otros más y además constató que la gente no hacía colas ni peleaba por comprarlos.

Lo primero que se le vino a la mente era que la burguesía estaba atentando contra el gobierno “revolucionario” en su época para hacerle creer a la población que el culpable era el “proceso”. Tenía que conseguir a su “comandante” para advertirle eso también. Sin embargo, el día que logró encontrarlo en una actividad proselitista, le trató de explicar y el entonces candadito no le creyó. No era nada fácil algo así y eso no lo había previsto, por el contrario Chávez no quiso saber nada de él pensando que era alguien con trastornos mentales o enviado para hacerle daño.

Juan quedó frustrado, tanto esfuerzo para nada, pero logró darse cuenta que las concentraciones del MVR, el antiguo nombre del PSUV, se desarrollaban sin ningún ataque por parte de sus adversarios ni del gobierno. Tenía que idear la manera de comprobarle a Chávez que sí le decía la verdad y siguió recorriendo el país, en esos viajes notó que había menos colas de carros y que podía desplazarse con mayor facilidad en las ciudades.

Al leer los periódicos se topó con que los delitos cometidos cada semana eran notificados todos los lunes por el director de la Policía Técnica Judicial (PTJ) a los medios de comunicación. Esto le llamó la atención pues se dio cuenta que el director del CICPC no hacía lo mismo y que el gobierno mantenía un absoluto secreto sobre el tema. La perplejidad que le causó esto último aumentó al darse cuenta de las pocas cadenas de radio y televisión que hacía el gobierno de Caldera, generalmente para celebrar alguna fecha patria.

Otro elemento fue que Venezolana de Televisión (VTV), el canal del Estado venezolano no tenía una programación de corte político, Chávez no era atacado ni tampoco ninguno de los candidatos era aupado por su programación. Mayor sorpresa tuvo cuando vio  a RCTV transmitir libremente y cada lunes veía Radio Rochela riéndose como siempre lo hizo hasta el 27/05/2007, cuando el gobierno le quitó la concesión al canal más antiguo del país.

De repente un día hubo un apagón, allí se dio cuenta que durante meses había disfrutado del servicio sin incidentes hasta ese momento. Con el correr de los días se fue llenando de dudas sobre la intención de su viaje en el tiempo, pero también sobre la causa que defendía, así no era la Venezuela que recordaba ni la que publicaba todos los días el sistema de medios públicos. Le costó mucho percatarse del error de defender a la mal llamada revolución, pero lo hizo y el 06 de diciembre de 1998, día de las elecciones que dieron el triunfo a Hugo Chávez, fue a su centro electoral y se contempló impotente a sí mismo, 15 años más joven, en la cola para votar. Una inmensa tristeza se apoderó de él ya que no podía cambiar el destino de tristeza que nos aguardaba.

Mario Buffone

Secretario de Cultura de AD Aragua