Mientras los estrategas de botiquín, quienes no arriesgan ni un pelo, siguen haciendo negocios con su antipolítica, quienes tenemos la responsabilidad de hacer política la seguiremos haciendo para conciliar a Venezuela, hoy dividida en dos pedazos por igual sumidos en la incertidumbre y angustia.

Entre campaneo de buen escocés y jamones bien curados, la barra de cualquier bar de Caracas o del mundo es el escenario donde los héroes del teclado  y los managers de tribuna desde su comodidad demagógica proclaman que todo lo que haga o diga la Oposición siempre es desatinado y obediente a propósitos sucios, negocios turbios y corruptelas inconfesables: si acudimos a las elecciones o nos abstenemos; si respaldamos al candidato A en vez del Z o a la inversa; si gestionamos por presos y exiliados o si los dejamos a su suerte; si hacemos ahora y no antes en vez de hacerlo antes y no ahora. Estos estrategas del confort decretan guerras y matanzas “para salir de esto” porque “dictador no sale con elecciones”. Guerra y matanzas, claro, en las que ni ellos ni sus hijos arriesgan un pelo, puesto que “eso es asunto de los políticos; porque, debo aclararlo muy bien, yo no soy político”.

La antipolítica, sépase, ha devenido en un negocio cuyos impolutos agentes hacen operaciones colocando papeles de la deuda pública, dólares y permutando oro a través de compañías fumosas en paraísos fiscales. Si les contara…

No tengo la menor duda de que hay “perros de la guerra”, en el Gobierno y en la Oposición, a quienes conviene se mantenga la incomunicación y por eso destrozan cualquier iniciativa que haga peligrar su negocio. Lo tuve claro cuando el pasado 1º de abril escribí en este mismo espacio un artículo titulado “Diálogo Necesario”, rememorando una reunión que se efectuó un día de enero de 2003 en Fuerte Tiuna, en pleno paro petrolero, a la que asistieron Hugo Chávez, José Vicente Rangel, los obispos Baltazar Porras (para el momento Presidente de la Conferencia Episcopal) y Ovidio Pérez Morales, Eduardo Fernández, Teodoro Petkoff, un coronel de apellido Lagonel e Hiram Gaviria, quien fue el convocante. Cuando esa reunión trascendió a la opinión, el único pagano fue el político, Eduardo Fernández, pese a que él como todos los asistentes tuvo una posición muy firme y digna reclamándole a Chávez todo lo que había que reclamarle. A Fernández lo acusaron de lo que les dio la gana, exponiéndolo canallescamente al desprecio público.

Cosa de revisar la historia para saber que hasta en las guerras los beligerantes hacen un alto para regular las condiciones de la matanza y recoger sus muertos y sus heridos. Hasta los armisticios y rendiciones suponen conversación. Mientras que por segunda vez en diez años un Papa visita Cuba comunista para escuchar las lisonjas hipócritas de los hermanos Castro, que se meten su ateísmo en el bolsillo porque han descubierto que el Vaticano es la llave preciosa que puede abrirles la puerta del mundo capitalista, aquí los rabiosos de parte y parte quieren que el Gobierno y Oposición sigan incomunicados porque se benefician con eso. ¿Qué pasa en la realidad? Sucede que de parte y parte los mensajes se cruzan porque ambos lados hay angustia ante la incertidumbre. En la Oposición se sabe todo lo que ocurre en el seno del Gobierno, enfermedad del Presidente y lucha por la sucesión incluidas, y en el Gobierno conocen con pelos y señales lo que ocurre dentro de la Oposición . Todo se cuela a discreción.

En el curso de este año, representantes de la Conferencia Episcopal, empresarios, banqueros, medios de comunicación y organismos de la sociedad civil han efectuado tranquilamente reuniones con el gobierno y nadie los ha insultado. En la AN diputados opositores y oficialistas intercambian opiniones rutinariamente aunque no se pongan de acuerdo. ¿Por qué, entonces los partidos políticos no pueden abiertamente dialogar con el Gobierno aunque sea para no ponerse de acuerdo? ¿ La situación nacional es tan cómoda como para que los “perros de la guerra” sigan imponiendo su agenda y el Gobierno continúe haciendo lo que le venga en ganas? ¿Conviene mantener vacios los espacios donde podemos expresar nuestros puntos de vista? Para verdadera ruptura, deberíamos renunciar a la vía electoral, abandonar las gobernaciones y alcaldías que actualmente ocupamos y alzarnos en armas. Estoy convencido de que quienes sabotean la posibilidad de diálogo Gobierno-Oposición es porque quieren mantenernos incomunicados y así mantener ellos el monopolio de las conversaciones. Ni pendejos.

Queremos decir que los adecos vamos a dialogar directamente, sin apoderados, con todos los sectores, con el oficialismo y la oposición, cuando nos parezca. Que discutiremos todos los temas sin discriminar ninguno por ser tabú “comunista”, cubano”, “neoliberal”, o “pitiyanki”. Que seguiremos defendiendo a presos y exiliados a disgusto de quienes quieren empantanar nuestras gestiones por la envidia de que ellos no las emprendieron. Que vamos a votar el próximo domingo por los candidatos de la Oposición asi no nos gusten. Y que respetaremos el  derecho de los que quieran seguir exiliados o presos e incluso el derecho de los que quieran suicidarse.

Henry Ramos Allup

Secretario General Nacional de AD

Artículo publicado en el Diario El Nuevo País 9-12-12