El homenaje al presidente fallecido continúa, las exequias del jefe de estado fueron llevadas al máximo, un largo  luto, con respeto, las fuerzas democráticas reconocieron a aquellos que siendo muchos, tienen sus querencias con el extinto presidente. “El nuevo libertador de América””, “el nuevo Jesucristo”, “el redentor de los pobres” y en la última semana, “el comandante supremo de la revolución”, la colina de La Planicie pasa a ser “el cuartel de montaña”. Como en el cine de hoy, ya no es solo la secuela sino la “precuela”, hoy se está haciendo el recorrido de Hugo Chávez desde teniente hasta la presidencia.

Ya está claro el esquema de la campaña: el uso de la figura de Chávez redivivo que deja un hijo político y una empresa por terminar. El problema es cómo mantener un régimen autocrático, personalista, donde el líder, el ideólogo, no es solo figura central sino el todo. Estamos en la presencia de un gobierno bicéfalo (Maduro-Cabello) con una candidatura que no pareciera unitaria; parecieran existir dudas sobre las capacidades del candidato ungido para entender el momento de crisis económica que se está enfrentado producto de las tesis que el régimen ha venido manteniendo, los recursos dirigidos al exterior, los costos del aparato militar, del aparato mediático-cultural-propagandístico, de la estructura de control y dominación, y de las campañas electorales, además de la ineficiencia y la corrupción en el manejo de los recursos públicos que han generado una inmensa deuda interna y externa, una tremenda dependencia del petróleo y de las importaciones, con déficit de vivienda y empleos, que les ha obligado a hacer dos devaluaciones en corto tiempo con su sucesivo impacto en la inflación.

De momento desaparece del escenario la familia presidencial por más que el nuevo Vicepresidente sea el yerno. El candidato Maduro no pareciera tener la misma firmeza y seguridad que su predecesor, pero ha radicalizado el discurso y al igual que su compañera Cilia Flores cuando ejerció la presidencia en la AN, se ha ido convirtiendo en un déspota. Mientras el eslogan de campaña es “Chávez somos todos”, ha ido creciendo el “Maduro no es Chávez”.

A pesar de haber fallecido, seguiremos viendo las imágenes, mensajes, videos, voz de Hugo Chávez, como el Cid en su última batalla, lo que no significa que sale de la historia del chavismo, de quienes les duele su partida, de quienes fueron impactados por su muerte y que todavía están en la fase de luto,  pero vienen tiempos difíciles en la estructuración de un liderazgo entre las cabezas del movimiento político. Como los hijos cuando muere un padre dominante, les toca ahora solos tener que llevar adelante el negocio familiar y el hogar. Esto tendrá impacto en la vida del país y en el tenor de la imagen y el recuerdo del “líder revolucionario”. Todo parece indicar que esta será la última campaña de Hugo Chávez, porque los fallecidos no pueden enmendar entuertos.

Ángel Lugo

Secretario Político del CEN de AD