Evidentemente preocupa la situación mundial generada por el genocidio de Bashar al-Asad contra el pueblo de Siria y el más que posible ataque de los Estados Unidos. Sin embargo, nuestro problema es aquí mismito, a nuestro lado, en Venezuela.

Maduro en su irresponsabilidad constante, pretende meterse en un problema internacional con la simple intención de hacernos olvidar los problemas que padecemos a diario.

Mientras Maduro grita a favor de carnicero al-Asad, confirma la entrega del territorio Esequibo que había hecho el otro gran irresponsable que ya no está entre nosotros. Recordemos que en el 2008, Hugo Chávez renunció en el Grupo de Rio a la reclamación de Venezuela sobre el Esequibo, derechos sobre más de 155.000 kilómetros cuadrados que tanto defendieron los gobiernos de la democracia, especialmente Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Pues bien, ahora Maduro se reunió el pasado sábado con el presidente de Guyana y ni le mencionó el asunto del territorio que antes reclamábamos como nuestro.

Entonces, mientras Nicolás se rasga las vestiduras por su genocida amigo Sirio, entrega nuestro territorio a potencias extranjeras. Diosdado le da permiso a un diputado del PSUV para ir a luchar contra el imperio gringo en Siria, pero no es capaz de mover un dedo contra la delincuencia que ellos mismos generaron entregando armas a los colectivos.

Esta parranda de farsantes inventa cualquier excusa para hacer daño a Venezuela, mutilarla, eliminar derechos a los venezolanos. Este nuevo invento de Maduro de venderse como el gran defensor de Bashar al-Asad tiene como fin hacer que dejemos de hablar sobre el asesinato que el gobierno está cometiendo contra Iván Simonovis, o del grandísimo fracaso de Iris Valera en su gestión carcelaria. Quiere que nos olvidemos que después que se inventó una guerra contra la corrupción, tuvo que dejar de hablar de eso, seguramente porque los altos jerarcas del Estado, los líderes boliburgueses, obligaron a Nicolás a que callara porque la corrupción es, justamente, lo único que mantiene de pie a este gobierno salvaje.

¿Siria o la falta de pañales? ¿Bashar al-Asad o la escases de alimentos que tiene cansado al pueblo? ¿Pelear contra los Estados Unidos o contra la delincuencia que lleva a las morgues cien venezolanos cada semana aunque Rodríguez Torres diga que este es el país más seguro del mundo?

A Chávez le salían bien los potes de humo. Lastimosamente caíamos en sus trampas siempre para que nos desviáramos de lo importante. Pero a Nicolás se le salen por los poros las intenciones de regalarnos espejitos a cambio de oro. Que va. Tenemos que mantener el foco, que no es otro que combatir la desgracia que ha resultado el desastroso gobierno de Maduro.

Ahora se vende como el adalid de la defensa de Siria porque el otro embuste del magnicidio tampoco le salió. Este nuevo cuento solo causó carcajadas en los venezolanos. Y es que ¿quién puede creerse que los supuestos magnicidas van a cargar unas fotos de su presunta víctima? ¿Es que acaso Maduro y Rodríguez Torres creen que somos gafos? No vale, nadie se comió esa coba. Nadie. Ni siquiera el chavismo de base. Los propios militantes del PSUV se llevaron las manos a la cabeza y, entre risas y molestias, se dijeron que Nicolás lo hizo otra vez. Volvió a fallar.

Los verdaderos problemas están aquí en Venezuela, Aquí, gracias a este gobierno, hay una de las inflaciones más altas del mundo por la cual cada día el pote de leche le sale más caro, el desabastecimiento que hace que no consiga alimentos, dos devaluaciones este año y en vísperas de una tercera, unos niveles críticos de las reservas internacionales, una violencia que gobierna la vida de los venezolanos, la corrupción de los miembros del gobierno nacional, los apagones diarios, la falta de agua… No Nicolás, el problema no está en Siria, sino en Venezuela. La vaina es aquí. A nosotros no se nos olvida y por eso no perdemos el foco.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD