El domingo 14 de abril salió victoriosa la oposición y el gran derrotado fue el Partido Socialista Unido de Venezuela. ¿Qué por que digo eso si Maduro fue proclamado y juramentado como presidente? Pues, amigo lector, créame que hay muchas razones para sentirse ganador y optimista.

El 7 de octubre de 2012, el oficialismo logró 8.191.132 votos, para un 55,7%, mientras que la oposición democrática llegó a captar a 6.591.304 votantes, logrando así el 44,31% del total del registro electoral. Seis meses después, el 14 de abril de 2013, la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática que postuló a Henrique Capriles como candidato presidencial, obtuvo 7.296.876 votos para un 48,98%, mientras que el oficialismo logró 7.559.349 electores que es un 50,75%.

Es decir, según los números que da el Consejo Nacional Electoral, los cuales, están actualmente en discusión, el oficialismo perdió en seis meses 631.783 electores, es decir, 105.297 votantes por mes, eso es 3509 adeptos diarios. Lo repito ¡el psuvismo está perdiendo 3500 electores por día!

Al contrario, la oposición ganó 705.572 electores en seis meses, lo que implica que la alternativa democrática obtiene mensualmente 117.595 seguidores y 3920 electores a diario.

Esto quiere decir que, según el CNE, si lo que separó a la oposición del oficialismo fueron apenas 262.473 votos, los mismos estarán en manos de la oposición, a este ritmo, en apenas tres meses. Para quienes tenemos catorce años padeciendo de gobiernos nefastos, tres meses parece una semana.

Por supuesto, este ejercicio numérico que aquí hacemos es solo eso, un ejercicio. No es definitivo ni mucho menos. Puede que se tarde mucho más. Aunque, puede suceder que esos votos de distancia ya estén del lado opositor.

En política, los procesos no son necesariamente rápidos ni inmediatos. Incluso, no en pocos casos sucede que perdiendo se gana y ganando se pierde. Hoy, la oposición ha ganado, ha logrado una victoria política espectacular. Solo lograr un crecimiento de tal magnitud en apenas seis meses y haber llegado tan cerca frente a un gobierno que utiliza y abusa de todos los recursos públicos para hacer propaganda electoral es indudablemente una victoria irrefutable.

Pero esta victoria opositora va mas allá: queda un gobierno con una credibilidad por el suelo, con un piso político profundamente debilitado, que estuvo a punto de perder aun teniendo los recursos públicos y el recuerdo del fallecido ex presidente. La oposición logró, por el contrario, una credibilidad absoluta, una fuerza política tremenda que la hace ser el principal factor político en Venezuela, muy por encima del gobierno. De hecho, la tarjeta de la MUD tiene 1.300.000 mas votantes que la del PSUV.

Por ello mismo es que es hoy día la oposición quien manda y marca la agenda política y noticiosa. Poco le importa al venezolano lo que balbucee Maduro, en cambio espera a ver que va a declarar Capriles. Los cohetones que el PSUV mandó a explotar fueron para hacer frente al cacerolazo que había convocado el gobernador de Miranda. Las mentiras del oficialismo son inmediatamente desmentidas no solo por la oposición sino por el propio pueblo, como le ocurrió al ministro Villegas. Hemos logrado que el gobierno esté a la defensiva, reaccione a la iniciativa de la oposición.

En dos platos, la oposición comenzó a mandar sin estar en el gobierno. Esta empieza a establecer las líneas políticas del país, le pasa por encima como un tractor a un oficialismo que no haya que hacer, que se encuentra arrinconado y a la deriva.

Ante ello, al gobierno solo le queda jugar a la desesperanza y a la mentira. Los mensajes de las señoras Morales y Oblitas, quienes no se comportan como jueza o rectora, respectivamente, solo buscan desmoralizar, intimidar y desmotivar. Ante ello no hay que desfallecer. Esto es una carrera de resistencia, no de rapidez.

En todo caso, es clave mantener la disciplina y la militancia en el sector opositor para asegurar victorias definitivas, es decir, seguir con ahincó lo que señalen Capriles y todos los dirigentes de oposición.

Ánimo que estamos saliendo victoriosos.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD