Confieso que no quería responder a una carta pública que nos envió, a los adecos, el eminente profesor e historiador Germán Carrera Damas en febrero de este año, porque la interpreté como una clarinada de alerta, escrita con el mayor de los respetos e hidalguía, por lo que una escueta respuesta,  normalmente, evoca la idea de disgusto y éste no es el caso.

El “Mensaje a los Adecos” que así titula la pública misiva el académico Carreras Damas, comenzó con una frase provocadoramente respetuosa, valga el oxímoron, “¿Dónde están los perros adecos?”, aclarando de seguidas que no se trataba de ningún propósito denigrativo, sino recordatorio de una frase de Rómulo en carta a Leoni, donde utilizaba el término para resaltar la disciplina partidista considerándola “disciplina para perros” tomando el símil de su sempiterno enemigo, el positivista Vallenilla, que así llamaba “a su godarria”. Y, que  por lo demás, seguía aclarando Carreras: “…la calificación de adeco, aplicada por Rómulo al militante arquetípico del partido por él concebido, promovido y celosamente guardado, era enaltecedor, por cuanto significaba, con la expresión ´para perros´, firmeza en la lealtad respecto de los valores de libertad y democracia, y tenaz consecuencia respecto de los objetivos sociales y políticos definidos en el seno de su partido y predicados y practicados por los adecos hasta volverlos patrimonio del pueblo”.

En fin, el verdadero propósito del “Mensaje a los adecos” del ilustre profesor era indagar si los adecos existíamos, no legalmente pues eso no está en discusión, sino  para saber si aún estamos en sintonía con nuestra legitimidad, es decir,  saber si cumplimos con  un acervo de realizaciones, validada por la consecuencia demostrada en la lucha por ratificar los principios que nos dio origen. Se preguntaba el historiador: “¿Tiene, algún otro partido o movimiento político venezolano, un capital histórico aunque sea de lejos comparable al acumulado por Acción Democrática a lo largo de una actuación asentada en grandes y prolongados sacrificios, grupales e individuales, y generosa de mártires? Pero, ¿Y las obras? No es posible enunciarlas todas, a partir de la primaria y básica de haber rescatado la Soberanía popular, secuestrada a perpetuidad desde la ruptura de la República de Colombia, dándole con ello a la República su cabal sentido. Como se lo dio a la condición de ciudadano la implantación del sufragio universal, directo y secreto, gracias a la cual la mujer venezolana ingresó a la ciudadanía plena y a la libertad. (…) ¿Cómo no asumir,  de manera abierta y orgullosa,  la responsabilidad de hacer valer ese pasado, que es presente para el pueblo democrático, manteniendo activamente el compromiso no sólo con el presente sino también, y fundamentalmente, con el futuro de la democracia venezolana?”.

Y concluye el profesor Carreras con una admonición que la comparto plenamente: “Mas para cumplir la segunda parte de ese compromiso se está perdiendo un tiempo precioso, y se ha incurrido en una falta que es urgente enmendar; falta consistente en no haber concurrido a las primarias con una candidatura propia, en torno a la cual fuese adelantado el desarrollo de un partido nacional. Muy pronto la democracia venezolana restablecida requerirá el firme apoyo de un partido nacional, pero de uno que haya demostrado saber de Democracia. De no contarse con ese apoyo, el rescate de la democracia venezolana podría extraviarse.
Nacido como un partido del pueblo, y empeñado históricamente en la formación de un pueblo para ese partido, el de los adecos debe comportarse en acuerdo con su obra histórica”.

Profesor Carrera: tiene usted toda la razón, buena parte del pueblo adeco queríamos presentar candidato propio en la pasada confrontación primaria, pero el excesivo cuido de la “unidad” prevaleció y eso, autocríticamente debemos admitirlo, fue un grueso error que perjudicó nuestra fisonomía de partido nacional. Hoy, como ayer, estamos equivocando el rumbo, pues creemos que solapados en una tarjeta unitaria sólo podemos construir una “unidad” a tientas, pues sin propósitos muy claros en lo político y absolutamente perdido en lo ideológico no podríamos cumplir con el compromiso, que usted nos reclama con sobrada razón, de contribuir a encontrar el rumbo de la democracia hoy perdido.

Espero que la pasada confrontación electoral sea la última vez que Acción Democrática no presente candidato y que ésta sea la última elección donde no aparezca la tarjeta blanca del partido del pueblo. Sin embargo, AD sigue empeñada en transformarse, actualizando su tesis política (sobre ese tema volveré en una próxima misiva), porque aunque la expresión “Ladran Sancho, señal que cabalgamos” es una expresión históricamente atribuida a Miguel de Cervantes Saavedra, lo cierto es que dicha frase no aparece en ningún lugar de ese magnífico texto, pero los “perros adecos”, profesor, seguiremos ladrando y eso es señal que cabalgamos. Criticando lo criticable y autocriticándonos sin flagelarnos, seguimos empeñados en mantener vigente el legado de nuestros padres fundadores y, con curadores como usted de ese patrimonio, corregiremos el rumbo, más temprano que tarde, porque en AD no está cerrado el debate. Con el mayor de los agradecimientos. por su llamado de alerta, se despide de usted con gran respeto y devoción por su obra.

Antonio Ecarri Bolívar

Vice-Presidente de AD