Cuando en una sociedad hay un déficit, carencia de principios y valores, en especial desde quienes gobiernan, los cuales amparados además en modelo de control absoluto de los poderes públicos, el resultado es una absoluta desatención de la responsabilidad social primaria, el manejo de lo publico. En consecuencia, la presencia de la Corrupción es un mal común, en donde lamentablemente la sociedad aprende a coexistir.

En el caso de Venezuela, hay un debate publico sobre el tema, por un lado Maduro y su combo, bajo la excusa de un combate frontal a la corrupción, solicitan poderes especiales de una ley habilitante, lo cual en nuestra opinión este tipo de instrumentos de Democrático no tiene nada. Sin embargo, Maduro y su combo, rodeado de ineficiencia e incapacidad no le queda otra que aceptar la existencia de CORRUPCION.

La necesidad de una ley habilitante causa muchas dudas y preocupaciones. Como  ciudadanos no podemos dejar de preguntarnos; ¿Porque la necesidad de una ley especial?. ¿Será que el verdadero propósito es otro?. Hay un sospecha creciente en la oposición democrática que los nuevos poderes estarían mas orientada incrementar la persecución política o inclusive como ha declarado públicamente Arreaza luego del Consejo de Estado, sobre la necesidad de modificar la estructura del estado para combatir la corrupción e intuimos su organización hacia un estado cada vez mas orientado hacia una sociedad anclada en el modelo fracasado castro-comunista y que abracaría a las empresas del estado, en especial PDVSA.

Decirnos a la sociedad venezolana que para combatir la corrupción se requiere de una ley especial, es empezar al revés. Si efectivamente el gobierno quiere combatirla, tiene a su mano instrumentos suficientes para ello. Veamos por ejemplo el caso de PDVSA con una  lista de denuncias sobre Corrupción innumerable, y hasta la fecha ninguna investigación seria e independiente se ha llevado a cabo, a modo de recordatorio algunos de los casos; desde la apropiación indebida de los ahorros de los trabajadores, la estafa piramidal de Illaramendi del Fondo de Pensiones, los sobreprecios en la compra de taladros chinos y de la plataforma Aban Pearl, las denuncias sobre pagos de comisiones para obtención de contratos, el manejo a discreción personal de cuentas bancarias corporativas, el maletín de Antonini, las denuncias sobre la falta de pólizas de seguros que relacionan a familiares de la presidencia de PDVSA, el caso PDVAL, las denuncias en los EEUU sobre cuentas para transferencias de fondos sin transparencia PDVSA, etc., etc..

En el tema de la CORRUPCION, también una gerencia incapaz tiene que ser un elemento a considerar PDVSA,  como por ejemplo; la perdida de producción, la falta de ejecución de proyectos, la falta de mantenimiento de las instalaciones, la fallas de pericia en las operaciones, dudas existentes en las obligaciones derivadas de los financiamientos con entregas a futuro de petróleo, otorgar garantías de PDVSA por ende de la nación para financiar facilidades en terceros países, como es el caso de Cuba. También debe incluirse en la lista, luego de 1 año de la mayor tragedia de la industria petrolera, como fue la explosión en AMUAY, con decenas de muertos, y de heridos, afectando instalaciones propias y viviendas vecinas, no se tenga ninguna explicación de causas y medidas preventivas independientes, al respecto. Inclusive hasta la reciente retención de buques tanqueros  en Curazao por supuestos incumplimientos de obligaciones por parte de PDV- Marina, otro factor derivado de la Corrupción.

Corrupción también es obligar, a los trabajadores al proselitismo político partidista a favor del gobierno e utilizar los recursos físicos y monetarios con fines electorales, afectando al patrimonio de PDVSA que supuestamente es de todos lo venezolanos, es decir no atender a la actividad principal el negocio petrolero.

La existencia de los altos niveles de corrupción en el país, en donde para todo a hace falta un guiso como se dice popularmente, nos resta posibilidades de desarrollo y bienestar. Desestimula la inversión en el país, y en el sector petrolero, energético aun a pesar de las reservas mayores de petróleo del mundo, no somos considerados como una opción preferente y seria.

En consecuencia si existiese la VOLUNTAD de combatir la corrupción, caiga quien caiga, no hace falta una HABILITANTE,  y se comenzaría por donde debe ser y no al revés con una nueva ley cuyo alcance nadie conoce. La corrupción tiene muchas caras dentro de PDVSA, Maduro y su combo se tendría que fijar en cada una de ellas si es verdad que esta decidido a luchar contra la corrupción. Le podemos sugerir a Maduro para comenzar el combate a la CORRUPCION se dirija a la Avenida Libertador , sede de PDVSA y del Ministerio de Petróleo, puede Maduro pasar y preguntar por Rafael Ramírez, que tendrá mucho que decirle.

Juan Fernández

Artículo publicado originalmente en el Diario El Nuevo País