Ya le dieron su ley habilitante a Maduro. Sin justificación de ningún tipo se le han entregado la mayoría de las potestades públicas a un incompetente que no ha sabido siquiera como mantener los anaqueles de comida de los venezolanos medianamente llenos.

Todos los diputados que alzaron su mano para entregarle a Maduro unos poderes absolutos traicionaron a su patria, a su pueblo, a cada uno de los venezolanos, incluso a los que por ellos votaron, porque el que votó en las parlamentarias de 2010 por un candidato del PSUV a la Asamblea Nacional fue para que legislara, para que hiciera su trabajo deliberante y no para entregar su gestión.

La historia de las últimas leyes habilitantes, las que le dieron al enano supremo, nos dan luces sobre cuál será el camino que esta nueva habilitante tomará. En el 2010, por ejemplo, sin ir muy lejos, la justificación para habilitar de poderes casi infinitos al difunto fue la emergencia causada por el colapso generado por las lluvias en buena parte de país. Sin embargo, de esa ley habilitante no salió un solo Decreto Ley que se refiriera a la emergencia en cuestión. No. Mediante esa Ley Habilitante se dictó la reforma de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional para dar mayor poder interno y externo a los cuarteles. También salió de esa habilitante la reforma a la Ley Orgánica del Trabajo que solo sirvió  para limitar la producción laboral y disminuir la posibilidad de inversión nacional e internacional, además de reducir la posibilidad de prestación de servicios privados por la limitación de la carga horaria. En fin, el caos laboral nace gracias a una habilitante que se otorgó para paliar una contingencia por las inundaciones.

Las leyes habilitante han sido usadas por la irresponsabilidad de los militantes del PSUV para disminuir nuestra calidad de vida. Ahora se le otorga una nueva habilitante al tipejo este para combatir la corrupción y la crisis económica. En ambos casos, Maduro ya tiene las herramientas suficientes para corregir ambos flagelos. En el primer caso, el de la corrupción, se encuentran vigentes la Ley Contra la Corrupción, la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal, la Ley de Estatuto de la Función Pública y el Código de Conducta de los Servidores Públicos, además de los manuales de control interno administrativo y de gestión de cada organismo o los Códigos de Conducta y Ética de muchos entes y órganos. En cuanto a la crisis económica, Nicolás ya tenía la Ley de Costos y Precios Justos y la Ley para la Defensa de las Personas al Acceso a los Bienes y Servicios.

Las Leyes Habilitantes están constitucionalmente consagradas cuando no existe posibilidad que el poder Ejecutivo dicte una ley que se necesita con  urgencia. Sin embargo el PSUV tiene mayoría en la Asamblea Nacional y por tanto podían dictar las leyes que consideraran necesarias.

Pero, además, con que Maduro le pusiera un parao a la parranda de ladrones que tiene en su gobierno, que son los principales corruptos de la historia de Venezuela y botara a esos tres buenos para nada que son Merentes, Giordani y Rafael Ramírez, tenía para controlar la situación. Ergo, darle una Ley Habilitante a Maduro no tiene sentido.

Creo que la verdadera razón de esta habilitante no tiene que ver con lo jurídico, sino con una posición de política represiva brutal. Ya Maduro ha demostrado sus dotes fascistas, seriamente estalinistas y violatorias de derechos civiles humanos. Sin duda, Nicolás es bastante más represivo que el muerto, que ya era bien represivo. Y esta Ley Habilitante seguramente tiene como fin dictar leyes de sorpresa –sin que la bancada democrática pueda darse por enterada- que inhabiliten a las instituciones democráticas. Leyes para meter preso a quien el gobierno quiera, cerrar instituciones, para quebrar el espinazo y la moral de la oposición.

Más que razones jurídicas para oponerse a la habilítante hay razones políticas: nos quieren dejar sin esperanzas, inhabilitar la democracia. Queda en nosotros no dejarnos quitar lo último que debe perderse.

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