Tiene que ser un chiste de mal gusto. Una guasa. O es que realmente los juristas del horror del chavismo no saben en donde están parados.

La salida de Venezuela del CIADI no tiene mayores efectos jurídicos. Con que el comandante grite a todo gañote que no se cala más al derecho internacional, no es suficiente para que este último desaparezca. Por el contrario, el sistema está montado de tal manera que no pueda, por una discrecionalidad mal entendida (dicho en cristiano, porque a cualquiera le dé la gana de hacer lo que le dé la gana) evitarse la jurisdicción internacional.

Veamos: el CIADI no es, en si mismo, un órgano de arbitraje que decide y condene Estados. El CIADI es un ente creado por el Banco Mundial en la década de los noventa, para buscar que los Estados lleguen a soluciones pacíficas y solventes para todas las partes, procurando que se hagan arbitrajes sinceros y transparentes, con los árbitros que cada país escoja. no es un órgano creado para sustanciar o decidir directamente los procedimientos arbitrales, sino que su función es la administración del procedimiento arbitral, correspondiendo la sustanciación y decisión del mismo a los árbitros designados libremente por las partes involucradas.

¡No es el CIADI quien decide! Cada país, en el marco de una controversia económica -normal dentro de un sistema globalizado como el actual, lo cual no debe generar escozor ni horror- acude al CIADI para que este dispong todo lo necesario para que se realice un arbitraje, poniendo cada país la terna de árbitros y siendo estos los encargados de decidir la controversia.

Por otra parte, es muy importante destacar que el decidir salirnos del CIADI, para nada limita los derechos de los inversionistas económicos. Y es que, en cada Tratado Bilateral de Inversión que Venezuela ha suscrito, se han establecido cláusulas de suscripción al sistema CIADI. Es decir, para que Venezuela evite el arbitraje internacional, deberá renegociar con cada país el Tratado Bilateral. Así, la salida de Venezuela del CIADI no significa que los inversionistas extranjeros, protegidos por un Tratado Bilateral de Inversión hayan perdido la posibilidad de acudir al CIADI, cuando dicha vía haya sido pactada en el Tratado.

Luego, este alboroto que tiene el gobierno revolucionario es otro espejito que nos venden como oro, cuando solo es un vulgar espejo. Un nuevo engaño, pues.

Lo que sucede es que la filosofía del gobierno no puede permitir la posibilidad de árbitros o jueces equitativos e imparciales. Para el chavismo, si el juez no está debidamente arreglado en su favor, simplemente se retira del juicio. Si el chavismo fuese un equipo de beisbol, no saliera al campo si no le aseguran que arrancarán con ocho carreras a su favor antes del primer turno al bate.

Aquí, lo que verdaderamente alarma, es la concepción claramente antidemocrática y tramposa del chavismo: como esos árbitros los pueden condenar económicamente por las evidentes violaciones a derechos económicos constitucionales, lo má conveniente es retirarse, buscar la forma que no los juzguen imparcialmente.

Esta acción busca limitar los derechos de los venezolanos. Eso está clarito. se quiere sentar un precedente para luego escapar de la jurisdicción de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y de la Corte Penal Internacional. Evidentemente, que con tantos delitos y tantas violaciones a derechos humanos, sociales y económicos, el chavismo tiene que estar buscando desesperadamente la fórmula de evitar cualquier tipo de juicio. Es esta intención la que debe reclamarse, tal com esta semana lo denunciaremos el Grupo de Profesores de Derecho Público, al cual tengo el honor de pertenecer.

Quien la debe, la teme. Ya el chavismo teme mucho a tribunales imparciales.

 

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD