Cumplió Nicolás sus primeros cien días en la silla de Miraflores. Hace poco más de cien días el CNE impuso a Nicolás, contrariamente a lo que el pueblo decidió.

Los cienciólogos políticos dicen que los primeros cien días de todo mandatario son su luna de miel con el pueblo, donde tiene posibilidad de culpar al gobierno anterior. Los primeros cien días de todo gobierno son los que el nuevo presidente utiliza para acoplarse al ejercicio gubernamental. Todo candidato promete cosas para los primeros cien días, porque ese tiempo se considera suficiente como para poder tomar de buena manera el timón del Estado.

Pero los primeros cien días de Nicolás han sido nefastos. En especial en lo económico. Era difícil imaginar un gobierno peor que el del difunto Chávez, pero Nicolás está haciendo todos los méritos para superar en lo negativo al ex presidente. Cada cosa que hace Nicolás, cada promesa, cada política pública que intenta ejecutar, resulta en un total y absoluto fracaso.

Nicolás llegó intentando una apertura económica, quizá porque sabía que el desastre que había dejado Chávez era de magnitudes colosales. Pues, ese ligero intento de Nicolás resultó un absoluto chasco. No hay que ser analista político para darse cuenta de la profunda escasez que estamos viviendo. Productos de primera necesidad no se consiguen en los anaqueles de los supermercados.

La caída de la productividad ha traído la ruda escasez que estamos viviendo. El BCV, apenas el mes pasado, ubicó la escasez de productos básicos en 19,3%, cuando en condiciones normales debe ser de  5%. Incluso, el profesor Angel Alvarado ha llegado a distinguir entre los gobiernos de Chávez y de Maduro. Precisa que durante estos cien días de gestión de la actual administración, la escasez se ha incrementado 33% entre la era Chávez a la era Maduro, revelando cómo el estancamiento de la producción industrial es cada vez mayor, cerrando con cifras de -11% en el mes de marzo. Los productos que más escasean son aquellos controlados por el gobierno: leche, aceite, azúcar, café, pollos, entre otros.

Definitivamente el control de precios no cumple su función, lo que hace es distorsionar ya que la diferencia entre el precio de mercado y el precio controlado es de 195,2%. La omisión del Estado en permitir el acceso a los dólares hace que el mercado paralelo ponga a al venta la divisa extranjera por las nubes.

Ni hablar del endeudamiento público: según el profesor Luis Oliveros en cien días nos endeudamos en casi US$ 10 mil millones de dólares, indicando que Venezuela nunca se había endeudado tanto en tan poco tiempo. Según José Guerra, en la era Maduro lo que se ha visto es una caída en las reservas internacionales del país perdiendo en estos primeros cien días 3.240 millones de dólares.

La inflación nos consume. La tasa de inflación en junio se ubicó en 4,7%, lo que se traduce en un alza de precios de 39,6% anual. Sin embargo, el gobierno se fijó presupuestariamente 2013, una meta de inflación entre 14 y 16% para todo el año. De acuerdo a las proyecciones del Cendas-Fvm, la inflación podría cerrar este año en alrededor del 40%, en tanto que la inflación en alimentos al cierre este año se ubicará en 100%.

A quien más afecta la inflación es a los pobres, definitivamente el sector al que Nicolás menos quiere. Los sectores populares están viviendo en estos cien días una inflación en los alimentos del 42%. En 2012 tuvimos la quinta inflación más alta del mundo.

Todo esto con un barril de petróleo por encima de cien dólares por unidad pero, inexplicablemente, sin haber aumentado la producción petrolera, siendo el único país de la OPEP que no lo ha hecho en los últimos tiempos. Todo esto a pesar de haber devaluado varias veces la moneda este año (mediante devaluación propiamente dicha, el SICAD y el RUSAD). Todo esto a pesar de tener catorce años en el poder. Todo eso, a pesar que no importa no tener papel toilette pero si tener patria.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD