Despojos, según el Diccionario de la Real Academia (DRAE), es entre otras cosas aquello que se ha perdido por el tiempo, por la muerte u otros accidentes, sobras o residuos, minerales demasiado pobres para ser molidos, restos mortales.  ¿Cuáles son los despojos del fallecido presidente Chávez y su régimen?, ¿Cuáles son los residuos del que se encuentra en el llamado “Cuartel de la Montaña”, que no es tal sino la colina de La Planicie?.

La conclusión general de los despojos es la de un país profundamente dividido, inoculado de odio, exageradamente endeudado, carcomido por la delincuencia y la corrupción. La ruina nacional no ha sido resuelta por las misiones sociales, que también se ven afectadas por la ineficiencia y la carencia de recursos materiales. Por tanto, no es necesario discutir sobre su necesidad, sino sobre como el mismo régimen está acabando con ellas.

El régimen continúa con la cultura del personalismo autocrático que tanto daño le ha hecho al país. El “proceso” se está pareciendo a Corea del Norte, el comandante eterno, el líder de la revolución, el gigante, y ahora Maduro que también quiere poderes especiales. De allí la democracia digital, la imposición a dedo de candidaturas externas, los llamados “candidedos”:  lo más alejado de la decisión “desde abajo”, el desprecio a las regiones, dejando por fuera aquel lema al inicio de todo esto: la democracia participativa y protagónica.

También se observa a un estamento civil y militar unido solo por la ambición y el usufructo del poder,  no por la idea política del socialismo. De allí vienen las guerras intestinas y el pase de facturas, como el que se ve en Aragua o en Bolívar. Hay que preguntarse el para qué va a pedir Maduro poderes especiales para luchar contra la corrupción, si la putrefacción la tiene en el gobierno, en la raíz del propio régimen. ¿Cuántos casos de corrupción han sido cerrados a cualquier tipo de investigación en la AN, solo porque tienen que ver con altísimos personeros del régimen? Pudreval, Antonini Wilson, el fondo chino, los expedientes de Diosdado Cabello en la gobernación de Miranda, hasta llegar a aquellos casos iniciales  sobre la compra-venta de la sede del Ministerio de Finanzas, Smartmatic, el Plan Bolívar 2000 y  pare de contar. Que hoy se hayan detenido a algunos funcionarios de menor rango por casos de corrupción, se parece más a una vendetta o al resultado de las pugnas entre los factores de poder interno.

Queda un modelo económico que no da más. Contrario a la conseja de la diversificación, el país es ahora más dependiente de los vaivenes del petróleo. El modelo endógeno-independentista hoy muestra a una empresa petrolera sin dinero, endeudada, plagada de accidentes y fallecidos, un país dependiente de las importaciones a costa de la pérdida de los puestos de trabajo interno. Lo mismo puede decirse del sector agrícola.  Y qué decir de la gran cómica de este año: fuimos el hazmerreír a nivel mundial, el país petrolero que quiere salvar al mundo tiene una crisis de papel higiénico. Hasta se pretendió colocar a los venezolanos  en tres y dos: o papel toilet o patria, y se la calan!  La tragedia detrás de todo es que “la patria” se queda sin dólares. De aquél bolívar fuerte solo queda el recuerdo: lo que sí está presente es una tremenda inflación, la gente se queja del alto costo de la vida.

En un modelo con una propuesta central de igualdad, el resultado es que el abuso y el latrocinio de la renta petrolera han forjado un sistema donde unos son más iguales que otros: la boliburguesía es igual de rica y poderosa entre sí misma, pero dramáticamente distinta al resto de los venezolanos. Es la opulencia de la facción política y económica surgida en los entresijos de los que tienen el poder desde 1998, que va en contra de aquella ética de Chávez de acuerdo con la cual  el “ser rico es malo”. Tampoco se palpa la igualdad de los civiles, sino la  superioridad de los cuarteles. No puede ignorarse la homofobia hecha discurso y acción en la absurda sesión de la AN sobre la corrupción, donde el manejo camorrista y mandón de los diputados Cabello y Carreño fue más propio de un cuartel que de un Poder Legislativo.

Queda en el limbo  el estado comunal, los consejos comunales manejando recursos sin control, con buenos deseos muchos, excluidos otros por estar compuestos por no-chavistas, algunos comportándose de manera excluyente al negarle los servicios a las personas por el “pecado” de ser de oposición.

Como los despojos, también hay un pugilato entre el chavismo civil y el militar, entre los jefes del partido y de quienes gozaron del apoyo presidencial, un gobierno tricéfalo: Maduro, Cabello y Castro desde Cuba, para quien los recursos financieros y petroleros son muy importantes en función de la estabilidad social y política de la isla antillana. Los cambios en las cabezas de ministerios e instituciones son expresión de esta nueva relación de poder. Todo es despojo en quienes (des) gobiernan el país: hasta el disimulo lo perdieron.

Angel Lugo

Secretario Político del CEN de AD