En nuestro país los embalses son conocidos popularmente como “represas” y podríamos definirlos como una acumulación de agua causada por la obstrucción del cauce de un río a través una presa, siendo esta última una barrera construida de piedra, concreto o materiales sueltos. Este tipo de infraestructuras son de data relativamente nueva en Venezuela.

El primer embalse construido con características modernas en esta nación es el de Petaquire, hecho durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. El gobierno de López Contreras no realizó nuevos embalses. Seguidamente, la gestión de Medina Angarita inició los embalses de Zuata, Macarao I (no confundir este con el de Macarao II hecho durante la democracia y paralizado por los actuales gobernantes) y El Corozo. Al Trienio Adeco correspondió el comienzo de la construcción de los embalses Agua Fría, Guataparo, La Asunción, La Mariposa, San Juan y Taiguaiguay. La impronta del primer gobierno verdaderamente democrático y civil se dejó sentir no sólo por la gran cantidad de embalses iniciados, sino por la elaboración del Plan Nacional de Irrigación (1948) cuyo objetivo principal era estimular la agricultura a través del riego y así lograr el autoabastecimiento alimentario.

La Junta Militar presidida por Delgado Chalbaud comenzó únicamente el embalse de Jabillal. Posteriormente, la Junta de Gobierno jefaturada por Suárez Flamerich comenzó los embalses Copapuycito y Guatamare. La dictadura de Pérez Jiménez, a la que se le endilga la construcción de una inmensa cantidad de obras de infraestructura, sólo inició los embalses del Guárico, el mayor para regadío agrícola y previsto en el Plan Nacional de Irrigación, Morón, Coco ‘e Mono y Macagua, primer embalse para la generación hidroeléctrica y previsto en el Plan Nacional de Electrificación del Trienio Adeco (1947). El balance hasta 1957 indica que se  iniciaron 17 embalses, de los cuales se terminaron 16 y dejó 1 en construcción (Macagua). A partir de la llegada de la Democracia Civil (1958-1998)  se dio el período de mayor construcción de este tipo de infraestructuras hidráulicas jamás visto en nuestro país. La Junta de Gobierno, presidida por Larrazábal, inició el embalse de Pueblo Viejo (también conocido como Burro Negro).

La administración de Rómulo Betancourt terminó el embalse de Macagua e inició Guanapito, Lagartijo, Las Majaguas, Quebrada Seca, El Isiro, Santa Clara, Mapara, Camatagua, Clavellinos, El Pilar y el más grande de todos los existentes en el país: el Embalse del Guri, cuya construcción se inició en 1963 y se terminó en 1986, siendo obra de todos los gobiernos democráticos dentro de ese período. De él proviene más de la mitad de la generación de electricidad de Venezuela.

A continuación, la presidencia de Leoni comenzó La Estancia, Tamanaco, Tocuyo de la Costa, Tulé, La Pereza, Cumaripa, Ocumarito, San Pedro, Agua Viva, Dos Cerritos, Durute, La Becerra y Puente Blanco. Al primer gobierno de Caldera correspondió emprender El Zamuro, Guaremal, Santo Domingo, Cabuy, Pao-Cachinche, El Tablazo, Onia, Socuy, El Guamo y San Francisco de Macanao.

Es importante señalar que la primera gestión de CAP fue la que arrancó la construcción de más embalses que ninguna otra (31), a saber Atarigua, El Cigarrón, Boconó, Canoabo, El Guapo, El Palmar, Guacamayal, La Tigra, Las Barrancas, Macarao II, Santa Rosa, Tierra Blanca, Tucupido, Cruz Verde, El Andino, El Guaical, El Médano, El Pueblito, La Tigrita, Los Quediches, Matícora, Pao-La Balsa, Tiznados, Vista Alegre, Mamito, Masparro, Turimiquire, Uribante, El Cují, Pedregal y Taparito. El gobierno de Herrera Campins inició El Cristo, Camburito-Caparo, Taguacita y Taguaza.

Durante el período constitucional de Lusinchi se comenzaron Machango, El Ermitaño, Hueque y El Diluvio. En el segundo gobierno de CAP sólo se inició el embalse Vilchez, pero éste, sumado a los 31 comenzados en su primer gobierno, le da el record de 32 embalses, aun no superado por ningún otro gobernante. Y, finalmente, el segundo gobierno de Caldera, último de la democracia, correspondió emprender el embalse de Caruachi. Estos dos últimos periodos constitucionales se vieron afectados por la situación económica de la nación.

El balance total de los 41 años de la democracia venezolana es de 76 embalses iniciados de un total de 94 existentes y dejó dos en construcción (El Diluvio y Caruachi). Resulta imposible negar que sobre esta inmensa infraestructura se asienta la mayor parte de la generación eléctrica y de suministro de agua, tanto para consumo humano como para regadío agrícola.

El gobierno “socialista” actual, a pesar de poseer los mayores recursos fiscales de la historia, tiene en su haber apenas la terminación de El Diluvio y Caruachi y el comienzo de un solo embalse: Tocoma, dicho sea de paso, planificado por la democracia que tanto critican a través de una malsana política comunicacional. No dejemos que nos borren el buen pasado que tuvimos para sustituirlo por un presente malvado con cara de bondadoso.

Mario Buffone

Secretario de Cultura de AD Aragua