El derrumbe de 60 metros de carretera el pasado 25 de agosto en la zona rural de El Hatillo no ha sido reparado por el Gobierno nacional, a quien corresponde. La gente de 13 comunidades está abandonada. Solo les llega la ayuda de Fundhainfa.

Nuestro trabajo social amerita visitas constantes a la zona rural de El Hatillo. En relación al derrumbe ocurrido en el mes de agosto, el cual afectó a unas cinco mil familias de las comunidades de El Caracol, El Amarillo, Los Mangos, Turgua, El Aguacate, El Paredón, Los Lanos, Misia Teresa, Puerta Negra, La Hoyadita, Monterola y San Andrés pertenecientes a la zona rural del Municipio El Hatillo, hasta los momentos no ha sido solventado por el Gobierno nacional, a quien le compete la responsabilidad de resolver el problema de vialidad en este sector y quien, por cierto, no realizó mantenimiento alguno en la carreta desplomada.

Las fallas de borde de esta vía se habían incrementado con las lluvias hasta que cedió el día 25 de agosto de 2012, desplomándose unos 60 metros de carretera, aislando a los vecinos de la zona, quienes quedaron sin acceso vial a la ciudad. En las comunidades rurales aisladas hay personas que sufren enfermedades crónicas, mujeres embarazadas, niños enfermos, personas que se están dializando y escuelas que quedaron del otro lado del desplome de la vía San Andrés, Turgua, como son los casos de la UEMR Armando Reverán, Concentración 200, Escuela de Turgua y Colegio Mano Amiga.

El único acceso para las miles de familias incomunicadas es un inestable, empinado y resbaladizo camino de tierra, cuyo trayecto se realiza en unos 25 minutos. Esta trocha fue habilitada por la misma comunidad organizada, pero por presentar problemas de inestabilidad y seguridad se habilitó una pasarela que se abre a las 5:00 am y se cierra a las 7:00 pm.

Debido a las fuertes lluvias presentadas en los últimos días, ha vuelto a ceder el terreno, tapando parte del camino y agudizando el calvario que tienen los vecinos hatillanos, aislados por el desplome, sin contar los casos de las familias y niños que presentan emergencias, ya que no tienen cómo salir por la carretera nacional de Turgua, sino que deben tomar hacia la carretera de Santa Lucía.

Los habitantes de estas comunidades, aislados en su mayoría, trabajan fuera del municipio, y pocos son los que laboran en la zona rural, atravesando diariamente la “trocha provisional”, donde se ha desatado la inseguridad. Si a esto le sumamos la falta de suministro de agua potable, gasolina y gas, pudiéramos decir que éstas familias viven en un total olvido.

Según declaraciones de vecinos del sector, temen que la construcción de la carretera demore más de lo previsto, ya que pasan penurias para poder llegar a sus trabajos y retornar nuevamente a sus hogares, al igual que de dicha problemática se han aprovechado los transportistas de El Hatillo, cobrando hasta 10 bolívares por el pasaje.

Desafortunadamente, el apoyo es poco, sin embargo hay quienes tenemos la voluntad de trabajar, como en efecto lo hemos venido realizando a través de la Fundación Hatillana Infancia y Familia (Fundhainfa) durante cuatro años consecutivos, llevando a nuestros vecinos, operativos de Salud de manera trimestral, herramientas educativas como merienda escolar, dotación de pupitres, entrega de útiles escolares; el programa musical, gracias a alianza con Funda-musical Bolívar, con lo cual los niños de la zona rural estudian música gratuitamente en el Núcleo El Hatillo, y el Programa dé Ruta Escolar, con la finalidad de evitar que los niños abandonen las aulas de clases por las enormes distancias que tienen que caminar de sus hogares a la escuela.

En fin, es lamentable observar que la zona rural ha quedado como el “patio trasero” de El Hatillo, olvidada por todos los gobiernos.

¡Nuestros vecinos hatillanos merecen una vida digna y de calidad!

Diana D’Agostino

Presidenta de Fundhainfa

Artículo publicado en el Semanario Sexto Poder 18-11-12