El pasado domingo, 12 de febrero, recordamos –que no celebramos- el Día de la Juventud, decretado como tal en reconocimiento a la decisiva participación joven en la batalla de La Victoria. Es bien conocida la historia de los estudiantes provenientes del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas –génesis de la hoy UCV- que tras casi 12 horas de combate decidieron la suerte de la batalla en la cual se enfrentaron patriotas y realistas al mando de José Félix Rivas y José Tomás Boves respectivamente en aquel año terrible de 1814, segundo de la “Guerra a Muerte”. Reseñan, las crónicas, palabras de Rivas a los casi adolescentes que le acompañaban antes de entrar en combate contra las tropas del sanguinario asturiano:

“Lo que hemos deseado va a realizarse hoy: he ahí a Boves. Cinco veces es mayor el ejercito que trae a combatirnos pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria” agregando luego “No podemos optar por vencer o morir: ¡necesario es vencer!”.

Casi dos millones de jóvenes venezolanos se han machado del país en los últimos años por la inexistencia de oportunidades. Buena parte de las casi trescientos mil víctimas de la violencia homicida en Venezuela en la reciente década eran jóvenes. Son decenas de miles los jóvenes y con ellos niños que muchos días se acuestan sin comer y cientos ya los que escarban en la basura en búsqueda de desechos con que mal alimentarse. Por miles se cuentan los jóvenes que enfrentan enfermedades sin medicinas, que no se consiguen, o sin atención alguna por la quiebra del sistema de salud, algunos de los cuales han muerto.

Nada más horas atrás lloramos indignados por Victoria Lara, 14 años de edad, quien falleció en el Hospital J.M de los Ríos tras dos meses de no recibir tratamiento de quimoteratapia para el cáncer que le afectaba. Que decir de los millones que cursan en instituciones con infraestructuras derruidas, sin pupitres, laboratorios y/o bibliotecas inadecuadas, azotados por el malandraje, con docentes que reciben salarios de miseria, comedores cerrados, “con compañeros que se desmayan del hambre” y no le digo yo sino que es una dramática realidad que frente al propio Presidente desnudó una hermosa estudiante del Liceo Benito Canónico de Guarenas en transmisión de “Los domingos con Maduro” que le dio la vuelta al mundo.

Por cierto, que como si no fuera él y su gobierno los responsables, Nicolás Maduro respondió al reclamo de la vocera estudiantil recomendándole: “Hay que movilizarse”. Por las redes circulan miles de mensajes cuestionado al liderazgo opositor, muchos más es cierto al gobierno, fundamentalmente porque han logrado cambiar el actual estado de cosas. Buena parte de esos mensajes de mensajes son de jóvenes que si bien pueden estar en lo cierto en la crítica que hacen poco o nada hacen para para que

Venezuela sea otra. Yo no sé si lo que toca es hacerle caso a Maduro y con tal “movilizarse”, pero movilizarse de verdad, verdad, o más bien inspirarnos en Rivas y entender de una vez por todas que “No podemos optar por vencer o morir: ¡necesario es vencer!”.