En estos días de cólera, alboroto ciudadano administrado desde el poder, oía al presidente de la República conminar “al pueblo” a lanzarse contra los especuladores. En un país de comicidad caribeña –aunque los indios Caribe de cómico no tenían nada- revisabas las redes sociales y descubrías la hilaridad de muchos compatriotas. Espectacular fue la foto de la señora saliendo de las tiendas Daka, con su “TV plasma en mano”, con la leyenda: “otra más que coronó”, haciendo abierta alusión a la corona recibida por la Miss Universo venezolana Gabriela Isler. Así somos en Venezuela, “…al mal tiempo…”

Las imágenes televisivas de gente en cola esperando para “abalanzarse” sobre las tiendas de equipos electrónicos en cualquier parte: Pablo Electrónica, JVG… originó otra gracia criolla. Alguno expresó por ahí en las redes, que de seguro no habrían habido colas si la medida hubiera afectado a las librerías… Terrible alusión a la ignorancia de nuestra gente…

Sin embargo, toda esa “multitud movilizada” desde la Primera Magistratura, en cadena nacional, no constituían la acción de un liderazgo, sino la remoción interna de los más escondidos, oscuros y ocultos deseos…tener!

Eso me llevó a pensar -es lo que he querido compartir con ustedes, mis lectores- en esta tertulia semanal: ¿Dónde está “el hombre nuevo” al que tanto se refería el finado? ¿Dónde se encuentra “ese nuevo ser que es el producto de la revolución bonita”, del “amor a la Patria”? Además, “…tener no es malo…” según la lógica del proceso, del trasnochado “socialismo del siglo XXI”. En definitiva, una acción delirante.

Esas imágenes, ese discurso encendido –balbuceante desde Miraflores- denota en realidad una ausencia de liderazgo y un completo desconocimiento de los procesos económicos o, más perversamente, el desarrollo de un viejo objetivo del régimen: la total destrucción del aparato productivo y de la inversión para pasar a etapas más profundas del modelo colectivo-comunista, Chavista-Madurista.

Sin inversión, no habrá reposición de inventarios. Sin reposición de inventarios, no habrá actividad comercial. Sin actividad comercial, no habrá empleo. Sin empleo, ni salarios, ni inflación ni nada. Escasez y desabastecimiento: Pobreza. De todas formas: “¡hay Patria!” –gritará un comunista trasnochado. Además, para eso está PDVSA, empresa ícono de la país –esgrimirá un “robolucionario” convencido. Desde Petróleos de Venezuela se atiende a las comunas, a la construcción de bulevares, como a la exploración y extracción petrolera. Me queda en la mente la idea de ese hombre nuevo del proceso populista del presidente Maduro. Nos espera un año 2014 muy duro. Mucho más duro que éste que culmina.

La incapacidad gerencial de nuestros gobernantes, la ineficiencia en la gestión pública, la resolución de problemas “a puro real”, sin resolverlos. Abre una puerta a la corrupción que viene carcomiendo las bases políticas y sociales de nuestro pueblo. ¿Cuál es el “hombre nuevo”?  Con Decretos, con “Ley Habilitante”, con “Poderes Especiales” no podremos enrumbar el país hacia la “Patria nueva”, otro mito del imaginario político venezolano actual. Quizá esa Patria sea la que está a merced del crédito internacional, hipotecada a China, a Rusia, constreñida al régimen Cubano…

Queda cerrar este inicio reflexivo con la frase última del Padrenuestro: “…no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal…”

El 8D la votación debe ser una expresión de rechazo al régimen. ¡Elector, tienes la palabra!

 

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

@rafaelmartinezn