El pasado domingo 25 de agosto la primera página de los principales medios impresos reseñaban el primer aniversario de la explosión de tres tanques en la refinería de Amuay, otrora el complejo refinador más grande del mundo, hecho este acaecido un día después de la celebración de los cincuenta años de inaugurado del puente Rafael Urdaneta, mejor conocido como “Puente Sobre el Lago” otra de las obras emblemáticas de la infraestructura de nuestro país.

Reseñó la prensa de este domingo que todavía no había un informe oficial definitivo acerca de las causas del “accidente” que cobró entre 41 y 48  vidas (varían las versiones en cuanto a número de víctimas, incluyendo las oficiales), en todo caso la causa de este tipo de accidentes obedece a un fallo en los protocolos de seguridad que deben seguirse para evitarlos, dicho esto en un lenguaje más sencillo, falla o falta de MANTENIMIENTO. Podrían los puristas de la industria decir que los protocolos de seguridad van mas allá de un simple mantenimiento, pero si nos acogemos, una vez más, al diccionario de la RAE, en su segunda acepción define mantenimiento como: “Conjunto de operaciones y cuidados necesarios para que instalaciones, edificios, industrias, etc., puedan seguir funcionando adecuadamente.”  Sobra cualquier comentario adicional.

Pero más grave aún, los voceros oficiales le atribuyen el accidente a un supuesto saboteo por parte de un sector que ellos denominan “derecha”, escupiendo para arriba porque de ser cierto esto, fallaron los sistemas de seguridad que unas instalaciones de esa magnitud deben tener, sin embargo no para ahí la torpeza de esta declaración, porque resulta que las compañías aseguradoras no pagan o resarcen daños ocasionados por saboteos y con estas tristes declaraciones se le ocasiona un daño adicional al patrimonio de la nación.

Hacía referencia a la cercanía del accidente de Amuay con el cincuentenario de la inauguración del puente Rafael Urdaneta, obra por demás emblemática de nuestra infraestructura, pero no viene a colación solo por la efeméride sino por el estado de mantenimiento en el cual se encuentra. La zona del Lago de Maracaibo es una de las zonas del país con mayor índice de salinidad del país, todos sabemos la perniciosa acción del salitre sobre elementos metálicos.

Cuando detallamos la estructura del puente podemos observar que posee unas guayas que son indispensables para la estabilidad de dicha estructura. Por supuesto las guayas son de un acero especial, pero igual son susceptibles a la acción del salitre, por lo cual hace falta que se tengan en cuenta acciones de mantenimiento de las mismas para así evitar que puedan colapsar y poner en peligro la integridad física del puente, como de hecho ya ocurrió. Estas guayas no son las originales de cuando se construyó, las actuales se colocaron hace aproximadamente veinte años debido al colapso de las originales cuando en efecto el puente vio comprometida su estabilidad estructural. Nos preguntamos si tendremos que esperar que las actuales guayas colapsen para cambiarlas o si es más sensato hacerles el mantenimiento requerido para prolongar su vida útil el mayor tiempo posible. Creo que la respuesta es facilita de responder.

Félix Ojeda Oropeza

Jefe de la Fracción Nacional de Ingenieros de AD