Manuel Rojas Perez

Tanto que el gobierno nacional reclama contra las llamadas guarimbas, y resulta que Diosdado Cabello se ha convertido en un guarimbero público, montando barricadas para que diputados en ejercicio, electos democráticamente, no puedan entrar a la Asamblea Nacional.

Diosdado anunció que la diputada María Corina Machado no entraría más a la Asamblea Nacional, alegando que esta había perdido su cargo de diputada por haber ejercido un derecho político, como es el hablar en un foro internacional en nombre de un grupo –por lo menos la mitad- de venezolanos.

Vale destacar que no existe ningún tipo de impedimento para que un miembro del Poder Legislativo obtenga protección diplomática por parte de un Estado extranjero, como sucedió con Panamá brindando resguardo político a una diputada en razón de la evidente represión y violación de Derechos Humanos que ha implementado el gobierno de Nicolás Maduro. Cuando un gobierno extranjero acredita a un nacional de otro país (sea funcionario público, diputado o simple ciudadano) no le está dando un cargo administrativo, diplomático ni de ningún tipo. Tampoco puede entenderse como una condecoración. Simplemente es la ejecución de un principio básico del Derecho Internacional Público: si un Estado no protege a sus nacionales, y por el contrario los persigue y viola sus derechos humanos, cualquier Estado extranjero puede hacerlo. Ese derecho viene de las realidades de los refugiados y perseguidos políticos de las dictaduras.

Nadie puede olvidar que la Constitución no prohíbe el derecho a expresar opiniones en organismos internacionales sino el aceptar cargos públicos extranjeros. La diputada Machado –a quien defiendo más allá de nuestras evidentes diferencias ideológicas- simplemente expresó su opinión –y la de miles de venezolanos- ante la OEA. Decir que ello implica la aceptación de un cargo público remunerado de un gobierno extranjero no solo es falso sino abiertamente malévolo. Machado solo fue acreditada por Panamá ante la OEA para que pudiera exponer los representantes de los países miembros los masivos casos de violaciones de los derechos humanos acumulados por el régimen de Maduro, en medio de una ola represiva que ha dejado un saldo de 39 muertos, más de 450 heridos (muchos de ellos de bala), múltiples denuncias de torturas y más de 2,000 detenidos.

Es decir, María Corina Machado sigue siendo diputada, le guste al gobierno o no. Que Diosdado haya montado una guarimba en las entradas de la Asamblea Nacional para que esta diputada no entre es otra cosa.

Ahora, el único guarimbero no es Diosdado. El no está solo. El gobierno en general tiene una visión guarimbera de políticas públicas. Maduro ha montado una verdadera barricada contra los venezolanos para que nosotros no podamos acceder a los alimentos y a las medicinas. Nicolás nos acaba de imponer una devaluación del 600%. El dólar oficial pasó de 6,5 bolívares por dólar a 55 bolívares. Luego, el mercado que usted hacía con 1500 bolívares ya no puede hacerlo con 3000 bolívares. Eso es una guarimba. Sin duda.

Este gobierno no permite a los venezolanos vivir en paz y tranquilidad, sino que nos condena a tener que hacer colas interminables para comprar un paquete de arroz, a buscar por seis automercados distintos para conseguir un litro de aceite o simplemente que las madres tengan que decirle a sus hijos que no le pueden dar su tetero porque la leche en polvo o liquida desapareció. Este gobierno ha forzado a todos los venezolanos a escondernos en nuestras propias casas por la delincuencia desatada y aupada por el Ejecutivo nacional. Es decir, nos montó una guarimba en las puertas de nuestras casas.

El primer y verdadero guarimbero de este país es este gobierno. Diosdado esta semana procedió coherentemente con lo que cree este régimen: montar barricadas contra los derechos ciudadanos y sociales de los venezolanos.

 

Twitter: @rojasperezm