En 1998, después de 41 años de democracia, Venezuela había cambiado mucho respecto al país que existía cuando el poder estaba en manos del dictador Marcos Pérez Jiménez. Indudablemente, había aspectos positivos y negativos en esas 4 décadas de gestión, pero la mayoría de los ciudadanos concluyó que era más lo malo que lo bueno, aunque un análisis concienzudo indica que el período de la democracia venezolana fue el de mayor desarrollo del país en todos los sectores. La prueba del desencanto de un sector mayoritario de los electores fue la escogencia de Hugo Chávez, un ilustre desconocido más allá de su actuación en la rebelión del 4 de febrero de 1992, como presidente de la república el 06/12/1998. La publicidad masiva del gobierno actual ha creado la imagen de un país que en los últimos años de la era democrática estaba en decadencia económica aunado a una grave exclusión social. Es vital hacer una comparación contextualizada del año 1998 con la realidad actual para desmontar esa matriz irreal de opinión. Todo lo que ha sucedido en casi 15 años es suficiente para probar que el sistema democrático fue superior a estos casi 3 lustros de desastre y que por esa razón nuestra nación está actualmente en peores condiciones que en 1998, a pesar que este régimen ha disfrutado de enormes recursos fiscales, los mayores de la historia. Hoy en día confrontamos gravísimos problemas, inclusive peores que en el último año de la democracia ¿Por qué algunos no quieren aceptarlo? Esta interrogante llama poderosamente la atención, especialmente cuando un grueso sector de venezolanos se inclinó por dar un salto al vacío y hoy en día no aceptan las terribles condiciones de la nación. En pocas palabras, criticaron lo menos y no critican lo más. Hagamos un recuento más específico de los problemas que suscitan quejas de la ciudadanía. El desabastecimiento es quizá el mayor dolor de cabeza de los venezolanos, largas colas de personas para comprar productos de primera necesidad como harina precocida, margarina, café, pollo, azúcar, papel sanitario (toilette), jabón, etc. Ese índice según el Banco Central de Venezuela (BCV) estaba por el orden del 20% en el primer trimestre de 2013. Recordemos que en 1998 podíamos comprar sin restricción alguna esos bienes, no sólo en cantidad, sino también en variedad y en ese último año democrático la mayoría de los renglones, hoy escasos o desaparecidos, tenía un desabastecimiento menor al 1%. La inseguridad es otro gravísimo problema pues en el año 2012 hubo 16072 homicidios, cifra basada en declaraciones oficiales del presidente Maduro. Si hacemos la comparación con 1998 es notoria la diferencia pues sólo hubo 4550 muertes por esa causa. Los defensores de esta administración apelan al hecho que antes había menos habitantes, pero una revisión simple de la población del año 2012 revela que había 29718357 habitantes y, en consecuencia, ocurrieron 54 homicidios por cada 100000 ciudadanos; en cambio, en 1998, la población era de 23412742 personas y ello implica una tasa de 19 asesinatos por cada 100000 habitantes. Otro caso es el empobrecimiento continuo de los trabajadores asalariados, los cuales forman más del 60% de la población laboralmente activa según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Una revisión del Índice de Remuneraciones a los Asalariados, calculado por el BCV, nos muestra que ese sector mayoritario de trabajadores ha visto reducir su poder de compra en 21% entre el 4º trimestre de 1998, último de Caldera y el 1º de 2013, primero de Maduro. La deuda pública calculada por el Ministerio PP de Planificación y Finanzas era de 104780 millones de dólares al 31/12/2012, el mismo indicador era de 27808 millones de dólares el 31/12/1998. No solamente casi se ha cuadruplicado el pasivo del gobierno central en ese período de 14 años, sino que los 15 años anteriores a 1998, específicamente en fecha 31/12/1983, la deuda pública era del 38675 millones de dólares, lo que significa que el período de los 3 quinquenios anteriores a este régimen (Lusinchi, Carlos Andrés II y Caldera II) el débito público estaba bajando, mientras que la gestión actual con más ingresos fiscales lo ha elevado. Por último, es necesario recordar que 1998 había mucho menos apagones eléctricos, los cuales hoy en día son mucho más frecuentes y dañinos. Estos son los aspectos más importantes sin nombrar el colapso del sistema de salud público y de las carreteras, cuya infraestructura depende aun en su mayor parte de las obras que gestionó la democracia venezolana ¿Cómo se puede explicar y justificar todo esto? Es imperativo hacer esta comparación para sacar a luz pública la realidad y desterrar la mentira mediática de una vez por todas y también los mitos militaristas.

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