Si hay algo que fastidia son los rumores. Y la semana pasada fue particularmente rica en rumores. Los teléfonos reventaron de cadenas y mensajes: que si vieron a Chávez trotando en Los Próceres, que si Maduro se cortó el bigote, que si Diosdado compró otro banco, que si Cilia pidió ver al presidente y no la dejaron, que si los tanques militares salieron a la calle y estaban parados frente a una arepera…

Cada uno de esos rumores vienen acompañado del respectivo: “me lo dijo un amigo que tiene un tío que es militar”, “eso se lo oí a un taxista que le hace carreras a un alto chivo del gobierno” o “¿no leíste el ultimo tuit de Adriana Azzi?”. Sin base, sin justificación, sin razonamiento, nos dejamos llevar por informaciones absolutamente irresponsables.

¿A quien le conviene estos rumores? ¡Al gobierno compañero! Es el chavismo quien lanza estos mensajes a la calle, y como seguimos cayendo como verdaderos pendejos, el gobierno goza creando y enviando nuevos rumores.

Cuando el pueblo empieza a molestarse porque no hay pollo, ni aceite ni harina, inmediatamente llega el rumor: el hombre está mal, el ministro de la Defensa exigió ver al hombre aquel y como no lo dejaron se molestó. Al gobierno, que bastante ha aprendido de la técnica cubana del rumor y la desviación de la información, aprendida a su vez de los soviéticos bolcheviques, le conviene que caigamos en el rumor.

De hecho, al gobierno le conviene que yo esté perdiendo mi tiempo escribiendo sobre este tema en vez de hablar sobre el pésimo manejo de la economía por parte del chavismo o sobre la evidente y galopante corrupción que es la base de este gobierno. Pero ver a tanta gente cayendo en la trampa del gobiernito me obliga a hablar sobre esto.

Al gobierno chavista le conviene que mantengamos vivos los rumores que ellos crean y envían para poder acusar a la oposición de golpista y guarimberos. Cada rumor que decimos o mandamos por mensajes es una posibilidad para el fascismo de acusarnos de desestabilizadores. ¿Le vamos a seguir haciendo ese favor al chavismo?

Los rumores son parte de la técnica cubana para que el venezolano se olvide del saqueo al país. Como hablamos de la salud del hombre aquel, dejamos de hablar de la cantidad de dinero público que los jerarcas chavistas se están robando. Con toda la mala intención, el gobierno no informa o lo hace a medias, para mantener la zozobra y generar inquietud y ansiedad. Con ello ubica a los factores internos que no le son fieles y señala rivales.

Tenemos la obligación de no seguir cayendo en esa trampa que son los rumores. Y no es tan fácil darse cuenta que son una trampa. Por ejemplo ¿alguien puede creer que el ministro de Defensa se le va a alzar a Maduro? No vale, los cómodos no se alzan.

Miren, no estamos en 1965. Hoy día hay Twitter, Facebook, correos electronicos, blackberry, iPhone, WhatsApp, Viber, mensajes SMS y muchas otras vías de interconexión que hacen que la información llegue de un punto a otro de la tierra en un instante. Cuando murió Bolívar, Caracas tardó mas de veinte dias en conocer la noticia. En cambio, hace dos semanas el papa Benedicto XVI renunció y el mundo se enteró en cosa  de segundos. Cualquier teléfono celular tiene una cámara fotográfica, por más sencillo que sea el aparato. Y todos cargamos por lo menos un celular. Es decir, si algo pasa, créame que se va a enterar en el momento. Pero la recomendación es esperar a que pase y sea confirmado por los medios de comunicación. No deje que el amigo de un amigo lo confunda.

Cada vez que llega una cadena con un rumor, cada vez que alguien me pregunta “¿qué sabes?”, mi subconsciente imagina a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello riendose de nosotros a mandibula batiente y agarrandose la barriga. Estos rumores que nosotros nos encargamos de distribuir son creados por el gobierno, y nos convierte en agentes del chavismo al hacerles el favor. Devuelvale el golpe: cuando le digan: “me dijeron que los militares quieren ver al presidente” responda: “y yo quiero ver donde hay harina pan o donde el gobierno tiene los reales de los venezolanos”.

 

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD