El 17 de noviembre de 2013, se darán en Chile las elecciones presidenciales de las que, ya todas las encuestadoras otorgan el favoritismo a la candidata de la Concertación de Partidos por la Democracia –Concertación que reúne una coalición de partidos políticos de izquierda, centroizquierda y centro que gobernó Chile desde el 11 de marzo de 1990 hasta el 11 de marzo de 2010, en la persona de la expresidenta, Michelle Bachelet.

Después de los acontecimientos del miércoles por la noche, la renuncia del candidato oficialista, Pablo Longueira militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI), por motivos de una profunda depresión tras la enfermedad de un hijo; la inmediata respuesta de la candidata Bachelet, su seriedad y aplomo, su solidaridad con él y su familia, ante la renuncia de Longueira, muestra una faceta de mujer, de Estadista, que la acercan aún más a “La Moneda” –el centro del Ejecutivo de la República de Chile.

Bachelet fue la primer ministro de la Defensa de Iberoamérica, bajo el gobierno de la Concertación del presidente Ricardo Lagos, y le tocó ser la primera mujer presidenta de Chile. Ahora le toca a Michelle Bachelet, a nuestro juicio, demostrar que tiene más capacidad gerencial y sensibilidad social que el resto de las mandatarias del sur de América; extendiendo su acción y pensamiento más allá de Chile, permitiendo construir un nuevo Sur, abierto al Caribe, comprometido con los más pobres y débiles, abierto a todos y a todas.

En efecto, al finalizar su primer mandato, concluyó con un 84,1% de popularidad. A pesar de ello, la Concertación fue derrotada, y Sebastián Piñera asumió la presidencia, pues la política es así, los liderazgos no se heredan, ni se traspasan de uno a otro.

Confiamos en el liderazgo de la presidenta de Chile para que, conjuntamente con la Unidad Democrática venezolana, desarrollemos un espacio de Diálogo de las Américas, fundado en el reencuentro nacional y regional, que busque el crecimiento y el desarrollo de nuestros pueblos, y no de clubes de mandatarios, donde los gobiernos se constituyen en fuerzas inexpugnables por encima del poder ciudadano; gobiernos como el venezolano, que en base a estrategias comunicacionales, muy costosas y doctrinantes, así como de un despliegue de dádivas y obsequios de los recursos de todos los venezolanos, establece alianzas circunstanciales, que en nada favorecen a nuestros connacionales, ni a la construcción de la patria grande como la soñó Bolívar.

Presidenta Bachelet, desde esta tierra de libertades, saludamos en la distancia su candidatura, abierta al viento, expuesta al Sol de nuestra tierra…

Deseamos para Chile una amplia concertación nacional y reconocemos que, la incorporación del Partido Comunista chileno, por primera vez desde la salida del dictador Pinochet, forma parte de esas páginas de reencuentro nacional que debemos retomar y revivir con profundo amor y desprendimiento nacionalista.

¡Salud, Presidenta!

Rafael Martínez Nestares

Artículo publicado en www.eluniversal.com