Desde la política, se define a la militancia como el accionar a favor o en contra de ideas partidarias, es decir, pertenecer a grupos con fines políticos. Un proyecto político surge cuando personas o instituciones que permanecían dispersas, logran reconocerse ahora bajo un mismo nombre y articular en torno a un conjunto común de prácticas, ideas y objetivos.

Un proyecto político es una apuesta en colectivo. Sin embargo, el hecho de que un conjunto de personas comparta un mismo camino, no significa que todos sean idénticos. No solo cada uno posee distintas particularidades, dentro de un proyecto cada uno desempeña un rol distinto. A veces escuchamos a personas quejarse que los miembros de la Mesa de la Unidad no tiene una visión única de país. Ello, al contrario de lo que estas personas piensan, es sumamente positivo, porque obliga a los factores de la unidad a discutir tanto sus puntos que logran analizar los diferentes escenarios y ejecutar la mejor acción política posible, además de ser un claro ejemplo de la visión democrática de los partidos opositores.

Ya hemos dicho que el 14 de abril la oposición le brindó una derrota tremenda al oficialismo y el gran ganador de esa contienda fue Henrique Capriles. Y lo que hemos visto desde entonces ha sido una conducción política que viene dejando muy atrás al otrora todopoderoso Partido Socialista Unido de Gobierno. Desde el día de la elección presidencial, hemos visto que la derrota oficialista ha sido diaria y constante, una caída libre que no tiene fin.

Esta victoria opositora se ha debido fundamentalmente a que el sector opositor por fin ha entendido que hay que actuar con militancia y disciplina política. Durante años, el pueblo opositor se mantuvo realengo, haciendo por su cuenta lo que mejor le parecía para enfrentarse al gobierno, sin darse cuenta que sólo en bloque se puede hacer una oposición clara ante un gobierno tan abusador como este.

Hoy ha cambiado la situación y la estrategia: es claro que hacer oposición al gobierno implica mantenerse en la línea del Comando Simón Bolívar. Acción Democrática, por ejemplo, desde el primer momento asumió el liderazgo de Henrique Capriles y del Comando, como se dijo a lo interno desde que comenzó la campaña electoral y como lo hizo público Henry Ramos Allup en un tuit del día 15 de abril. Así todos los demás partidos han mantenido tal línea.

Chávez fue un gigante en partir al país en dos pedazos. Hoy, gracias a la irresponsabilidad del finado y de sus herederos políticos, sólo existe la posibilidad de hacer política desde dos bloques. Esa tercera vía no es viable en estos momentos. Si no, pregúntele a María Bolívar quien no pudo alcanzar el 1% de los votantes a nivel nacional.

En el caso venezolano, la militancia de la oposición, en concreto del pueblo, pasa por mantener disciplina en cuanto a los parámetros que dicten los líderes políticos. No solo Capriles, sino todos los demás dirigentes de la Mesa de la Unidad. Si se manda a cacerolear una hora, hágalo en ese tiempo, no cuando vea a Winston Vallenilla. Si solicitan poner salsa, hágala sonar muy duro, pero ponga salsa, no rock ni reggeton. Si piden que vaya a votar, vaya y vote. Pero no se ponga a inventar en hacer pantaletazos, gritarle cosas a artistas maduristas, demandar en tribunales cosas no planteadas en la MUD, porque, queriendo ayudar, no está ayudando.

Todo lo que vienen haciendo Capriles y los líderes políticos pasa por una estrategia muy bien planeada y ejecutada que está dando resultados. Para ello, es totalmente necesario el acompañamiento del pueblo venezolano, que hoy día es mayoría en la opción democrática de la MUD. Ese acompañamiento debe ser de manera disciplinada y organizada. Sin inventos, sin particularidades, sin estar buscando posiciones para un beneficio personal. En este momento el país requiere de nuestra militancia en el Comando Simón Bolívar y seguir al pie de la letra sus instrucciones.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD