El martes pasado Venezuela entera vivió un momento de absoluta oscuridad. Literalmente. Un apagón afectó más de la mitad del país. Por lo menos doce estados se vieron sin luz por horas. El Área Metropolitana de Caracas se vio particularmente afectada.

Mi historia fue como la de todos los venezolanos ese día: rabia contenida, molestias, largas caminatas, planes desechos por la falta de electricidad. Tuve la oportunidad de vivir el apagón en el municipio Chacao del estado Miranda. Luego de bajar quince pisos de un edificio del casco de Chacao, presencié a la gente saliendo de sus oficinas y caminar largos trayectos por toda la avenida Francisco de Miranda o montados en autobuses repletos, como nunca, para llegar a sus casas. Con todo el que hablé se mostró molesto directamente con Nicolás Maduro. Una señora que descansaba en la plaza Francia de Altamira, ya que caminaba desde La California y trataba de llegar a Plaza Venezuela, me dijo: “mijo, es que este gobierno no sirve para nada”.

Es claro que la gente volteó de inmediato hacia Miraflores buscando culpables. El pueblo, muy rápidamente, reconoció al culpable del apagón, que es el mismo culpable de la inseguridad, la escasez y el alza de los precios. Es el gobierno, decían, el culpable de esto. Y tienen razón.

Como Maduro tampoco es tonto, se dio cuenta que el pueblo lo señaló al instante para culparlo del apagón, e hizo como hacen los futbolistas y lanzó el balón afuera para desviar la atención. Maduro saltó a culpar del apagón a la oposición en general y a la extrema derecha en particular. Concretamente, Nicolás se excusó inventando otro embuste más: para él, la red eléctrica nacional fue saboteada.

Uno pudiera creerle a Nicolás si no fuera porque los culpables de los últimos apagones han sido iguanas, árboles, rayos, piratas o roedores. Ante cada fallo del sistema eléctrico hay una excusa, cada vez más asombrosa. Ahora resulta que la oposición tiene unos poderes sobrenaturales para desmayar a los militares que custodian las plantas de red eléctrica para entrar y sabotear el sistema. Porque lo que a Nicolás en su desespero se le olvidó, es que la infraestructura del sistema eléctrico está militarizado desde hace años (si, años), justamente, para evitar saboteos.

Peor aún quedó la mentira de Nicolás cuando su propio ministro de Energía Eléctrica lo desmintió. Jesse Chacón salió declarando la misma tarde del apagón que la causa del mismo había sido un problema del sistema en el estado Guárico. Habló de una falla del sistema. Nunca dijo que era una falla por un saboteo opositor. Luego, el gobierno presentó dos versiones de un mismo hecho, lo cual hace ver la enorme fractura que tiene.

El nuevo embuste de Maduro no se lo come nadie. Todos sabemos, todos, que la culpa del apagón no es ningún saboteo sino la manifiesta ineficiencia del peor gobierno que ha tenido la historia de Venezuela. Decíamos que el gobierno de Chávez era malo, pero este como que lo dobló en lo negativo. Este gobierno de inútiles es absolutamente incapaz para mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Todos los problemas del venezolano, sin excepción, se han incrementado. No hay papel toalé, no hay harina, no hay mantequilla, no hay luz. Los precios de los alimentos, cuando hay, se han ido a las nubes. El mismo mercado que hace quince días se hacía con mil bolívares hoy se hace con dos mil. Cada vez es más difícil salir de nuestras casas por el temor a que nos atraquen, nos secuestren o nos maten. Las calles y autopistas están llenas de huecos. Los conductores y peatones no respetan las señalizaciones de tránsito ya que la autoridad es inexistente. En las oficinas públicas nacionales solo funciona la matraca, el rosqueo o el amiguismo. La basura se va comiendo a los municipios donde el PSUV gobierna, como sucede en el municipio Libertador de Caracas. Que lo diga cualquier vecino de La Candelaria, La Vega, El Valle o Caricuao.

En algo si concuerdo con Nicolás: están saboteando su gobierno. La cosa es que el saboteo lo hace él mismo, con su ineficiencia, con su nula capacidad de gobernar y gerenciar. El saboteador del gobierno es Maduro.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD