Como he dicho tantas veces la frase “se me agotó la capacidad de asombro”, la próxima vez que la pronuncie no me la crean. La he traído a cuento, en muchas oportunidades, durante estos 14 años, pero… ¡qué va!, llegó Diosdado y me volvió a sorprender.

El todopoderoso Presidente de la Asamblea Nacional afirmó en diciembre pasado, sin despeinarse y sin rubor de ningún tipo, esta perla: “Si entienden que no hay presos políticos… ¡los tomaremos en cuenta! O sea, señor Diosdado, que los venezolanos ¿debemos “entender” que no hay presos políticos, para que el gobierno los ponga en libertad?…, pues bien, provoca entonces gritarle con la más cínica de las ironías, estimado señor: ¡le juro por lo más sagrado que ¡no hay presos políticos! Pero… por amor a Dios ¡Suéltelos!

Esto fue lo que dijo, textualmente, el Presidente de la Asamblea Nacional: “Cuando ellos (la oposición) aprendan y entiendan que aquí no hay presos políticos, probablemente los tomaremos en cuenta. Que asuman su responsabilidad”. Y agregó el flamante líder oficialista que: “el Gobierno solo manejará propuestas de amnistías o indultos”. Entonces, ¿en qué quedamos? Diosdado tomaría en cuenta a la oposición y liberaría a los presos, pero únicamente con indulto o amnistía y… ¿quién le ha pedido otra cosa?

Desde el mes de noviembre el diputado Edgar Zambrano ha sostenido reuniones con varios funcionarios del Gobierno para tratar el tema de los presos y exiliados políticos, luego que Chávez aseguró estar dispuesto al diálogo y delegó esta tarea en Nicolás Maduro y Cilia Flores (Vicepresidente y Procuradora General de la República, respectivamente) quienes se reunieron con Zambrano. En diciembre pasado, este Diputado, siguiendo instrucciones del CEN de AD, consignó ante la Fiscalía General de la República y ante la Defensoría del Pueblo, seis carpetas con 125 casos de presos y exiliados políticos en los que se explica la situación de cada uno, y la posible resolución del caso. Esta información la obtuvo luego de reunirse, dentro y fuera de Venezuela, con cada afectado.

En esa misma información de prensa, donde Cabello nos pide que digamos que no hay presos políticos para poderlos soltar, el periodista que cubría la fuente informó que el Presidente de la AN, sin ton ni son, añadió: “No es cierto que tenga algún tipo de desacuerdo con el vicepresidente de la República, Nicolás Maduro”.

Dios quiera que las diferencias, si existen, entre Diosdado y Maduro no vayan a afectar la decisión de liberar a los presos políticos y a la medida de permitir el regreso de los exiliados porque, de ser así, estaríamos en presencia de una sumatoria de injusticias sobre otras injusticias. Una calamidad que no se merecen los presos políticos, ni los exiliados y mucho menos sus hijos, madres y parientes, que desean tener en su casa, como los familiares de Diosdado y Maduro, a sus seres queridos bajo el mismo techo y en su mismo país.

AD ha afirmado, a través del Jefe de su Fracción Parlamentaria, que no se hará nada que le permita al gobierno zafarse de sus responsabilidades. Con mucha seriedad han entendido, en el partido blanco, que el gobierno tiene dificultades para tomar decisiones, tan gruesas como la liberación de presos políticos y regreso de exiliados debido a la enfermedad del Presidente, por ello se ha esperado con paciencia una respuesta desde La Habana, pero extraña el comienzo de una andanada irresponsable de declaraciones que contrastan con la iniciativa del Jefe del Estado y la prudencia de la oposición.

Esperemos que vuelva la sindéresis en los altos jerarcas del partido y del gobierno. ¡Ah! y a la ciudadana Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, quien pudiera conocer de algunos de estos casos, le pedimos que también haga mutis y no adelante opiniones que pudieran obligarla a inhibirse o a ser recusada por evidente parcialidad. Esa inexistencia de imparcialidad la conocemos, pero en los casos concretos de presos políticos y exiliados debe conducirse con la mayor prudencia para que no haya más obstáculos en estas decisiones que involucran Derechos Humanos fundamentales.

Venezuela necesita estabilidad política, para ello es indispensable un diálogo nacional abierto a todos los sectores, pero el entendimiento comienza por liberar a los presos políticos y permitir el regreso de los exiliados. La pelota está en la cancha del oficialismo. Amanecerá y veremos si la sensatez que reclama la estabilidad, priva sobre la ambición que puede lanzarla por la borda.

Antonio Ecarri Bolívar

Vice-Presidente de AD