La parodia de la economía nacional. Suena triste la expresión pero, sin lugar a dudas, acudimos a la debacle económica mejor organizada de los últimos tiempos. El control del hecho económico por parte del Estado denota una deliberada estrategia en dirección contraria a la solución de los grandes errores en política económica diseñados desde la “altura del poder”, cualquiera sea donde se encuentre éste, La Habana o Miraflores.

Es así que, el itinerario seguido por el régimen Castro-Madurista, sobrevenido de los tiempos del finado presidente-comandante-supremo, pretende –lo cual ha logrado entusiastamente- crear una “clase enchufada”, “boliburguesa”, que responde a las directrices del régimen “sin chistar” pues forman parte del “nuevo orden supremo”: la opción por los ricos. Son esta nueva clase pudiente los beneficiarios del régimen en detrimento de unos compatriotas que, ilusos u obnubilados, por la propaganda transmitida constantemente por cadenas, micros en radio y TV nacional, viven en la más extrema pobreza.

El régimen venezolano pone cada vez más de manifiesto su interés por preservar la situación de pobreza de sus connacionales, disfrazando los “errores” en política económica tras la “saga del boicot imperial”.  De esta forma observamos a altos funcionarios en “operativos” de desmantelamiento de acaparadores, como los observados en el estado Zulia la semana pasada, pero, extrañamente, observamos camiones y mercancía incautada, sin responsables. ¡Que rara forma de acabar con el delito sin delincuentes!

Esta es la gran tragedia que sume a la nación ante una anomia histórica sin precedentes. No una anomia solo inscrita en los textos de Durkheim o Merton, sino en un concepto extendido de sociedad autodestruyéndose por una percepción inmediatista de obtener sus fines a costa de cualquier cosa. Es así que, la idea de país, patria, nación están completamente carentes de sentido. Desde esta perspectiva, vamos entendiendo y reconstruyendo un “robolución” que responde a los intereses de una casta política cívico-militar. Si, casta. Todo lo contrario a grupos sociales, a colectivos… otra gran farsa del discurso político actual.

Dentro de este panorama, comprendemos lo inoficioso de tratar de describir estanflación, recesión o dolarización de la economía venezolana. Eso no es de interés del régimen. El interés único del modelo es la permanencia en el poder, a cualquier precio. Lo hemos venido argumentando en nuestras disertaciones semanales. Los últimos acontecimientos en la serie del Caribe, en la Isla de Margarita y los “perdigonazos” de nuestra “gloriosa GNB” son muestra del profundo espíritu represivo guardado detrás de los ropajes militares… ¿y no hay imputaciones de la Fiscalía contra los agresores militares? ¿Está permitido a militares disparar, así sea perdigones, a civiles desarmados?

El pueblo. Un discurso y palabras, nada más. Esa es la construcción “dialéctica” del régimen; la ideología sirve, como modo de opresión y exclusión. A manera de disección de la sociedad: mi grupo y el resto.

Desde la antigüedad, el Libro de la Sabiduría nos recuerda: “…los poderosos serán severamente castigados… (Sb. 6,6)”. Pero el castigo divino, empieza desde nuestra historia, concreta y actual… ese es el llamado a las mujeres y hombres de buena voluntad, hoy.

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

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