A la Juventud de AD que está en la calle

aebolivar630sep12

Antonio Ecarri Bolívar
Vicepresidente Nacional de Acción Democrática

A Juan Requesens y Yosmar Barillas,

Presidentes de las FCU de la UCV y LUZ,

especialmente, dedico.

Acción Democrática es la organización política, de lejos, de mayor influencia en el seno del movimiento estudiantil organizado. En efecto, las Federaciones estudiantiles de las dos universidades autónomas más grandes del país, la UCV y LUZ, tienen como Presidentes a militantes de la Juventud de Acción Democrática. Así como el Consejero Universitario de la institución de educación superior más extendida por Venezuela: la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Con influencia en la Universidad de Oriente, tanta, que el oficialismo ha pospuesto varias veces sus elecciones estudiantiles por el fundado temor que las gane la juventud de AD. Así mismo, el partido del pueblo tiene influencia determinante en las demás universidades (ULA, UC, UCAB, UNAM, USB, USM, etc).  Sin embargo, lo que queremos relievar es que, teniendo esa influencia, en AD respetamos, escrupulosamente, la autonomía del movimiento estudiantil para tomar decisiones que sólo a ellos conciernen.

En AD, digámoslo de una vez, no creemos en la reaccionaria tesis de la “brecha generacional”, en consecuencia jóvenes y viejos son tratados con las mismas consideraciones, por creerlos con los mismos deberes y derechos partidistas. Sin embargo, les otorgamos la autonomía a que me refiero, al entender que los jóvenes han sido, históricamente, quienes han empujado con su energía y por no tener ambiciones inmediatistas, los procesos de cambio en Venezuela y el mundo. La juventud de nuestra generación libertadora en proverbial, aunque, como humanos, cometen errores: como Bolívar cuando entregó a Miranda, teniendo apenas 29 años de edad; también Sucre tenía la misma edad (29) cuando se convirtió en Mariscal de Ayacucho. Páez peleó en Mantecal a los 27 años; Santiago Mariño se convierte en libertador de Oriente a los 25; Rafael Urdaneta tiene 27 cuando gana, por mérito de batallas, la presea de General de División; cuando ocurre la batalla de Boyacá Carlos Soublette tiene 29 años y José Antonio Anzoátegui sólo 26; O´Leary es jefe a los 21: Se trataba de una República de muchachos, de jóvenes dirigentes que llaman cariñosamente “el viejo” a Bolívar, quien muere con rostro de anciano después de liberar a todo un continente, a los 47 años de edad.  ¿Cómo podemos, entonces, los mayores dictarles pautas a los jóvenes de hoy, con esa tradición cabalgando sobre sus responsables espaldas? He allí la autonomía que respetamos a nuestra dirigencia juvenil.

Ahora bien, si a nuestros jóvenes, que militan a diario junto a nosotros en los duros avatares de la lucha política cotidiana, no les imponemos “líneas de acción” ¿vamos, entonces, a tolerar que otros lo hagan por nosotros? Y he aquí la razón por la cual los extremistas de izquierda y de derecha critican la actuación seria, coherente y responsable de nuestros jóvenes. Ellos se han crecido en la lucha de los últimos días y terminaran siendo reconocidos por todos cuando Venezuela sepa distinguir entre agendas personales ocultas y la lucha abierta, sin capucha, de frente y dando la cara, de nuestros dirigentes estudiantiles de todos los rincones de la patria.

Hace ya muchos años, en los 70´s, época agitadísima de la renovación universitaria, fuimos dirigentes estudiantiles y por ello sabemos las dificultades e incomprensiones de gente que desde cómodas butacas, del Este de las ciudades, incluso desde el extranjero, critican la dificilísimas actuaciones de nuestros dirigentes. No hay asunto más complicado y dificultoso que dirigir una marcha de miles de estudiantes, sin que aparezca esa especie de “maldición gitana” que son los “ultras” de cualquier signo ideológico que no aportan gente, pero sí consignas y piedras que provocan la reacción de los cuerpos represivos, pero nunca contra ellos – que siempre tienen a mano la moto que los saca del barullo – sino contra los estudiantes que participan con  sus objetivos claros, pero diferentes a los provocadores de oficio. Ellos ponen los heridos y los muertos, mientras los dirigentes ultras de cafetín se solazan con la macabra contabilidad.

Los estudiantes tienen todas las razones para estar en la calle, protestando contra un régimen que durante 15 largos años ha sido ciego y sordo frente a sus justas peticiones y de toda la sociedad venezolana, no porque tengan un entuerto en el cerebro, sino porque creen, equivocadamente, que a una sociedad libre, democrática, plural y retrechera como la venezolana, le pueden imponer una hegemonía ideológica que nadie les va a tolerar impunemente. Ese es el meollo del problema con este gobierno, que se creen herederos de las equivocadas y pasadas de moda tesis marxistas leninistas de la lucha de clases, que daría origen a la dictadura del proletariado y que siempre derivó, ni siquiera en la dictadura de un partido, sino la de un solo hombre. La experiencia de Stalin, Mao, Pol Pot, Fidel, y el largo etcétera de tiranos de izquierda así lo confirman. Esa fue la aspiración de Chávez y Maduro se cree heredero ab intestato de esa enajenada manía

Estudiantes de Venezuela, compañeros o no de partido, marchen y luchen con sus propias ideas y consignas, pero no permitan que agendas personales de aspirantes a caudillos de izquierda o derecha les marquen el camino. Lo que ustedes dejen de hacer nadie podrá hacerlo, pero lo que ustedes se propongan hacer nadie tendrá el suficiente poder para evitarlo. Adelante a luchar milicianos a la voz de la revolución democrática de vuestro tiempo.

aecarrib@gmail.com

@EcarriB