Somos la burla del mundo por la escasez de papel higiénico. La prensa internacional no para de referir, con sorna e ironía, que el gobierno venezolano se vio en la obligación de importar cincuenta millones de rollos de papel toalé.

Pero no es sólo papel de baño. Harina, arroz, mantequilla, aceite, pasta, café… cada día que pasa se hace más difícil conseguir productos en los anaqueles de los mercados venezolanos.

Y la culpa directa, inmediata y única es de Nicolás y su gobierno de incompetentes. Son ellos, los que tienen catorce años en el poder, quienes nos tienen en esta inaceptable e insoportable situación. La estupidez que dijo el diputado del PSUV Andrés Eloy Méndez, culpando del desabastecimiento a un supuesto plan de Henrique Capriles y Álvaro Uribe para desestabilizar al gobiernito de Maduro, es sólo eso, una pendejada. Lo mismo digo de la excusa barata del ministro Alejandro Fleming, que culpó a “empresas parasitarias” de la falta de productos.

La verdad es que la culpa es de la falta de visión económica de un grupo de tipos que no han gobernado en catorce años, y sólo se han dedicado a utilizar al poder para enriquecerse y beneficiarse. Montaron un sistema de control cambiario que ha tenido como único fin el hacer de la corrupción una política de Estado, como lo reconoció Mario Silva en el reporte que hacía al gobierno cubano y que fue grabado y revelado al mundo por los diputados de la MUD. Como bien dijo Henrique Capriles, la corrupción en Cadivi supera los 25.000 millones de dólares. Bien lo dijo el presidente de Fedecamaras, Jorge Botti: “El problema está en el modelo económico, en controles estatales que permiten la corrupción, que genera desabastecimientos”.

Pero además de ello se suma la falta de producción nacional por falta de fomento por parte del gobierno nacional. Chávez en su momento, y ahora Maduro, se han dedicado a destruir el aparato productivo venezolano, a destrozar la empresa nacional con las irresponsables expropiaciones y nacionalizaciones, que se hicieron sin la más mínima planificación, lo que implica por una parte que no haya en Venezuela quien produzca alimentos y demás productos y por otra parte disminuya radicalmente la oferta de trabajo en el país. Ello a su vez obliga a que Venezuela tenga que importar prácticamente todo lo que antes se producía en Venezuela.  El Gobierno ha tenido que reconocer que está importando 760.000 toneladas de alimentos que llegarán en los próximos días.

Tal descontrol hace que haya una escasez tremenda de divisas, ya que la mayoría de los dólares se “queman” pagando las importaciones sin que haya generación de dinero. Esa falta de divisas se debe a que el precio del barril de petróleo se ha mantenido sobre los cien dólares el barril, mientras que la producción de bienes no ha aumentado.

Un control rígido que no permite ajustes constantes, se transforma en desabastecimiento y especulación, además de los efectos peligrosos de la fijación de precios en la economía: progresiva producción de la oferta y encarecimiento de los productos, y el bien mas caro es aquel que no se consigue. Al fijarse un precio se reduce los márgenes de ganancias. Esto desmotiva toda la cadena productiva y conlleva a la caída de las inversiones necesarias para poner en marcha la maquinaria en los momentos que se requieren mayor cantidad de artículos. Solo en la medida que se desregula se estimula la producción.

El gobierno, en concreto aquel irresponsable Chávez y ahora el perdido en el espacio Maduro, nos han metido en un callejón donde la salida no es nada fácil. La situación solo puede revertirse si Nicolás entiende que el es apenas un factor de trancisión hacia gobiernos democráticos, respetuosos de derechos ciudadanos y generador de riquezas -todo lo contrario a lo que representa el modelo cubano de Maduro- y empieza a tomar medidas de apertura de la economía. Que esté hablando con los empresarios es un primer paso, pero no es suficiente. Que Nicolás asuma sus errores y, por una vez, gobierne para todos. Sólo así se acabará la escasez.

 Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD