Una política gubernamental seria y responsable debe incluir la protección de ciertas áreas cuyas características ecológicas, paisajísticas y de vida animal o vegetal generen la necesidad de ser conservadas para permitir actividades recreativas, turísticas o incluso de investigación. La previsión de las exigencias futuras es una de las más loables condiciones humanas al legar a las generaciones posteriores los recursos disponibles en el presente. Es por ello que el Estado venezolano decidió crear parques nacionales, los cuales forman parte de las áreas bajo régimen de administración especial (A.B.R.A.E.), sin embargo, estas acciones eran muy tímidas en su comienzo.

El primero de los parques nacionales decretados fue el de Rancho Grande (1937), siendo Eleazar López Contreras presidente de la república. A este parque se le modificó el nombre en 1953 para colocarle su denominación actual de Henri Pittier. El segundo parque nacional creado fue el de Sierra Nevada (1952), por parte de la junta de gobierno presidida por Germán Suárez Flamerich. En esta área se encuentra el Pico Bolívar, el lugar más alto del país, con 4978 metros sobre el nivel del mar.

La oprobiosa dictadura de Marcos Pérez Jiménez no contempló la creación de nuevos parques nacionales, otro ejemplo que demuestra el gran mito inventado por interesados para desvirtuar la inmensa obra democrática y civil. En 1958 es derrocador el dictador, llega la democracia en Venezuela y se comienza una política más decidida en la fundación de este tipo de áreas protegidas. Ese mismo año se decretan dos nuevos parques nacionales: Guatopo y El Ávila, a este último se le cambió su nombre en 2010 para colocarle Waraira Repano, denominación, por cierto, que se encontraba en la reforma constitucional rechazada por la mayoría de los ciudadanos en 2007.

El gobierno constitucional de Rómulo Betancourt fundó los parques nacionales de Yurubí (1960), Yacambú y Canaima (ambos en 1962). El caso de Canaima es importantísimo porque alberga el Salto Angel, que con sus 979 metros sobre el nivel del mar es el salto de agua más alto del mundo. Es el segundo parque más grande del país y sexto del mundo por su tamaño.

La primera gestión de Rafael Caldera crea los parques nacionales de: Cueva de la Quebrada del Toro (1969), Archipiélago de Los Roques (1972), Macarao y Mochima (ambos en 1973), Laguna de La Restinga, Médanos de Coro, Laguna de Tacarigua, Cerro El Copey – Jóvito Villalba y Aguaro-Guariquito (estos últimos en 1974).

La primera presidencia de Carlos  Andrés Pérez se destaca por decretar 10 parques nacionales: Morrocoy (1974), El Guácharo (1975), Terepaima (1976), Jaua-Sarisariñama, La Neblina, Cerro Yapacana, Duida-Marahuaca, Península de Paria, Sierra de Perijá y El Tamá (estos últimos en 1978).

La administración del presidente Jaime Lusinchi funda los parques nacionales de San Esteban y Juan Crisóstomo Falcón -San Luis- (ambos en 1987), Santos Luzardo Cinaruco – Capanaparo, General Cruz Carrillo -Guaramacal- y Dinira (estos tres en 1988) y Páramos Batallón y La Negra (1989).

La segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez se distingue por la creación de 11 parques nacionales: Chorro El Indio, Sierra La Culata y Cerro Saroche (los 3 en 1989); Turuépano, Mariusa –Delta del Orinoco-, Ciénagas de Juan Manuel y Parima-Tapirapecó (estos cuatro en 1991). Hay que hacer mención aparte de los últimos dos parques: Ciénagas de Juan Manuel, ya que allí se produce un fenómeno conocido como Relámpago del Catatumbo el cual se considera el mayor generador de ozono del mundo, por tanto, su preservación es vital para la supervivencia de la especie humana. Respecto a Parima-Tapirapecó es importante también pues con sus 3.900.000 hectáreas es el parque nacional más grande Venezuela y quinto del mundo por su tamaño. En la misma administración de CAP II fueron decretados Río Viejo -San Camilo- y Tirgua -General Manuel Manrique- (ambos en 1992) y, finalmente, El Guache y Tapo-Caparo (ambos en 1993).

Es de hacer notar que Carlos Andrés Pérez creó en sus dos gestiones 21 parques nacionales, casi la mitad de los existentes en el país, lo cual lo convierte en el presidente más distinguido en la política ambientalista, no sólo por los parques, sino por otras áreas bajo régimen de administración especial y la legislación de protección al ambiente sancionada en sus dos períodos como jefe de estado.

Haciendo un resumen se puede expresar sin lugar a dudas que la democracia venezolana fue el período de mayor creación y expansión de parques nacionales pues, de 43 existentes en la actualidad, es responsable de decretar 41(95%). Lamentablemente, después de 1993 no han sido creadas más áreas con estas características y quienes actualmente detentan el poder no han hecho el más mínimo esfuerzo de acrecentar el acervo de ecosistemas protegidos. Es indispensable reconocer y difundir la importancia de la labor democrática en este y otros casos.

 

Mario Buffone

Secretario de Cultura de AD Aragua