pedro_benitez_6nov2013_oct2013

Varios reputados analistas han manifestado la teoría según la cual la bestial represión contra el movimiento estudiantil tiene como verdadero objetivo distraer la atención de la opinión pública de “los verdaderos problemas” de los venezolanos.

Entonces, y siguiendo el razonamiento de la teoría de la distracción, la estrategia de dura represión del gobierno en ciertos sectores, como por ejemplo el este de Caracas, buscaría mantener un foco de perturbación, una candelita allí prendida, que se supone es conveniente a ese propósito.  Pero esa lógica no parece ser consistente si observamos lo ocurrido en el estado Táchira (origen de todo esto). Allí las fuerzas las fuerza militares al mando  del CEO se aplicaron a fondo para reestablecer el orden hasta conseguirlo. Precariamente, pero normalizaron la situación.

¿Por qué lo hicieron? Por la misma razón que destituyeron a Enzo Escarano y a Daniel Ceballos: “el castigo ejemplarizante”.

Mismo motivo por el cual el sistema judicial se ha convertido en lo que va de año en una máquina exprés de imputar estudiantes.

Cuando en los Ruices, Chacao o  el Cafetal efectivos de la Guardia Nacional entran a los edificios  o lanzan bombas lacrimógenas contra los apartamentos,  parece razonable elucubrar que ese tipo de acciones son un mensaje en forma de efecto demostración dirigido a otros sectores de la ciudad que acaricien la idea de salir a protestar.

Un ejemplo fue lo ocurrido en Terrazas del Ávila en un acción que debió alarmar mucho al Gobierno: residentes de varios barrios de Petare salieron a protestar por la falta de agua y coordinaron su protestas con sus vecinos de esa urbanización.

La repuesta de la Guardia la noche siguiente fue atacar con todo a los edificios de Terrazas del Ávila. ¿Quiénes era los destinarios del “mensaje”?: la gente de Petare.

Los sectores humildes son conscientes de su vulnerabilidad a la hora de ser reprimidos. Y eso el Gobierno lo sabe. Como también sabe que existen todos los motivos del mundo para que los sectores populares, estudiantiles, sindicatos y gremios salgan a manifestar.

La camarilla de sátrapas (que podrán estar muy equivocados, pero no se chupan los dedos) son perfectamente conscientes que con los posibles focos de protesta se corre el riesgo de la propagación, y en ese caso se entre entonces a otro nivel donde se pierda el control del orden público a nivel nacional. Saben que ese riego existe y ese es su temor. Tienen razón para temer.

@PedroBenitezF.