pedro_benitez_6nov2013_oct2013

Venezuela necesita un cambio. Es evidente que estamos llegando a la parte final de esta “utopía regresiva” ahora que padecemos las consecuencias de tres lustros de demagogia y populismo.

Por primera vez en nuestra historia aumenta la pobreza en medio de altos precios del petróleo. Las cifras que aportan el INE y el BCV,  la caída del salario mínimo a los niveles de Haití y apenas por encima de Cuba (tasa Sicad 2), son evidencias de como se ha hecho jirones la principal bandera del régimen. Bandera con la que, por cierto, han justificado todo en los últimos diez años.

Pero frente a ese desastre se hace imprescindible señalar salidas. Venezuela está muy mal, pero no tiene que ser así. Los pueblos no están condenados a la miseria. De eso hay suficientes ejemplos.

Cualquiera  gobierno que venga luego de Maduro (y eso va a ocurrir) tiene que construir consensos sobre políticas públicas de largo plazo. El desarrollo de los países requiere estabilidad y previsibilidad. Para que una política de Estado tenga éxito necesita tiempo; no se puede estar cambiando la estrategia económica cada seis meses: primero los empresarios son malos, otro día se necesita que inviertan, y luego son los autores de la “guerra económica”. Tampoco se pueden estar improvisando las políticas de seguridad ciudadana todos los años, anunciando nuevos planes a cada rato. Y lo mismo con las políticas educativas.

Un consenso fundamental deberá ser el económico. Se necesitaran muchos recursos para invertir en unos sistemas de  educación, salud y seguridad social  públicos que promuevan la inclusión y la competitividad; eso tendrá un costo y el petróleo no nos va a alcanzar para pagarlo todo.

Por consiguiente habrá que combatir la concepción de la economía según la cual la competitividad económica y la equidad social son excluyentes. Es exactamente al revés. Las sociedades que han tenido y están teniendo éxito (algunos vecinos nuestros) han buscado un equilibrio entre Estado y Mercado. El Estado necesita al Mercado, y el Mercado sin Estado no puede existir.

Puede parecer una perogrullada, pero el origen del estrepitoso fracaso económico del chavismo reside precisamente en no comprender eso.

Inevitablemente todo esto nos llevará a reivindicar uno de los fundamentos sobre los cuales se desarrolló la ya no tan denostada etapa democrática: la necesidad de algún tipo de acuerdo o entendimiento político cuyo mejor ejemplo fue el Pacto de Punto Fijo.

@PedroBenitezF.