“La corrupción ya no es episódica, de hechos aislados. Aquí se ha construido en los últimos años un régimen cleptocrático. En el gobierno lo que hay es un hamponato político, un grupo que vino a llenarse los bolsillos a través del control que ejerce sobre el Estado. Se han creado unas instituciones basadas en la complicidad, la impunidad y las solidaridades automáticas. Acción Democrática tiene que recuperar su vocación de poder”, afirma el secretario político de AD y coordinador de la Comisión de Políticas Públicas de la Mesa de la Unidad Democrática, en entrevista con el director de El Diario de Caracas, Alfredo Sánchez.

¿Cómo marcha el proceso unitario?
-Bueno, te lo voy a poner así: de las 336 candidaturas a las alcaldías no hay más de 10 donde tengamos algún tipo de problemas, bien sea porque haya algún asunto legal pendiente, o porque haya un candidato que renunció o falleció, como fue el caso de El Hatillo. Lo que pasa que esas son más noticias que las otras 320 donde hay ningún tipo de problemas.

-¿Está conjurado ya el peligro de una ruptura de la Unidad en Caracas?
-No. Esos riesgos existen y este es un trabajo de día a día para mantener esto cohesionado. Pero ha sido así desde el principio. Ya la Mesa tiene 4 años y siempre habido el riesgo, sobre todo en procesos electorales, de que alguien intente romper la Unidad.

-Es cierto que Baruta es un municipio importante y que ir dividido allí tendría un impacto en la votación para la Alcaldía Mayor, pero también es un riesgo para la Unidad en general…
-Claro. Totalmente de acuerdo. ¿Cuál es la meta política concreta de la MUD de cara al proceso de las elecciones del 8 de diciembre? Hay que recordar que la tarjeta de la MUD, en las pasadas elecciones del 14 de abril, fue la más votada de la historia. Superó a la del partido de gobierno. Nos tocaría ahora, entre otras cosas, escoger “arriba y a la izquierda”, que fue la posición histórica que durante muchas décadas tuvo AD. Bueno, la meta de la Mesa es que nuevamente esa tarjeta sea la más votada y desde luego ganar en la capital y en las demás principales ciudades del país, en la mayoría de las cuales la Unidad ha venido ganando. También es un objetivo incrementar la votación en otras áreas donde ha sido más difícil penetrar.

¿La tarjeta única es de total consenso dentro de la MUD?
-Sí. Todos los partidos han ratificado ese compromiso.

¿Se están tomando en cuenta las críticas que ha hecho el MAS al proceso?
-Lo que ocurre es que los acuerdos para postular los candidatos a concejales se están haciendo en los respectivos municipios. Cada uno tiene su autonomía y sus propios acuerdos porque cada municipio tiene también su propia dinámica. Lo que hizo la Mesa fue crear una Comisión, por decir así, de “control de calidad”, porque existe un reglamento de acuerdos y la idea es que los acuerdos locales se fijen de acuerdo a lo que se establece en el reglamento general. Y lo que se quiere verificar es que ningún grupo haya quedado excluido y que todo el mundo esté representado. Entendemos que en algunos municipios el MAS no se ha sentido suficientemente representado y eso es lo que estamos revisando en estos momentos.

¿Cómo se hace para poder invitar a votar con fuerza en un proceso electoral que, como el del 14 de abril, no fue ni limpio, ni justo ni transparente?
-Tenemos que reeditar el discurso de las semanas previas al 14 de abril. Nosotros tenemos dos experiencias muy cercanas para contrastar: en la campaña del 7 de octubre, se decidió simplemente ignorar todos los abusos que permitió el CNE. Los resultados muestran que eso fue evidentemente un error. En cambio, en la campaña del 14 de abril, con mucho menos tiempo y recursos, se lograron otros resultados. Eso demuestra que, de cara a la convocatoria al electorado a participar, no hay ningún tipo de contradicción entre protestar el sistema electoral y llamar a votar. Y eso lo entiende la gente perfectamente.

-Sigue pendiente, sin embargo, la revisión del registro electoral
-Eso no se ha podido resolver porque el CNE no nos ha mostrado los cuadernos de votación. La sala electoral (del TSJ) tampoco ha dado respuesta a las impugnaciones. Eso fue parte del legado que nos dejó el presidente anterior.

-AD se quejaba en las elecciones del 44 del registro electoral. No ha cambiado mucho la cosa, ¿no?
-Es que el país está retrocediendo. Hay situaciones que debimos haber superado hace 70 años, pero hoy seguimos en lo mismo. Mucha gente no lo sabe, pero en Venezuela, desde que se instauró la República, siempre hubo elecciones. Con Páez, con los Monagas, con Guzmán, con Gómez, durante el post gomecismo. Lo que pasa es que esas elecciones eran fraudulentas: estaba restringido el derecho al voto y se irrespetaba la voluntad de los votantes. Y eso es lo que el chavismo ha tratado de restaurar en Venezuela. No ha podido avanzar más porque la oposición y la sociedad democrática venezolana se lo ha impedido.

Entonces la oposición la tiene bien difícil…
-Siempre la hemos tenido difícil. Y la vamos a seguir teniendo difícil. Toda la sociedad venezolana en general. De todas maneras, los resultados del 14 de abril demuestran que hay suficientes razones para creer que vamos a salir finalmente de todo esto. Lo que tenemos que hacer es seguir preparándonos, organizándonos y movilizándonos. Luego del 7 de octubre mucha gente se deprimió, se desmovilizó y sufrimos una derrota que no debimos haber sufrido en las elecciones de gobernadores. No cometamos el mismo error.

¿No hemos sabido usar lo suficiente el cerebro los venezolanos en materia política?
-Nos hemos dejado llevar más por la emoción. Y en la política tiene que haber mucha organización. Colectivamente un día estamos eufóricos y luego pensamos que todo está perdido y eso tiene que ver mucho con el aparato de propaganda y difamación que ha desplegado el gobierno en los medios públicos, que a su vez viene guiado por la experiencia de la dictadura castrista. Se trata de desmoralizar al contrario: tratar de demostrarte que “no vas para ningún lado” y que “estás acorralado”. Y también de ocultar los problemas reales que vivimos los venezolanos todos los días.

-Fue un plan perfecto el de Fidel Castro: utilizar nuestros recursos para sus propios fines políticos, comprar conciencias para impedir a su vez un cambio en Venezuela. Y claro, a nadie le conviene que dejemos de regalar nuestro petróleo…
-Mira, yo creo que los venezolanos hemos tenido que experimentar un poco toda la incomprensión que ha vivido por más de 50 años la oposición cubana.

Y los Castro finalmente lograron lo que Rómulo Betancourt les impidió a toda costa: utilizar el petróleo venezolano como un arma política…
-Lamentablemente, se demostró que desde aquella primera cita en 1959, el único estadista latinoamericano que tuvo siempre muy claro lo que Fidel Castro se proponía era Rómulo Betancourt. Por ahora el propósito de Castro se ha logrado, pero, como en la vida, en la política tampoco hay nada definitivo.

¿Hoy no hay líderes como Betancourt o son “tiempos diferentes”?
-Mira, se puede decir de Betancourt, como se ha dicho de otros grandes políticos, que no estaba pendiente de la próxima elección sino de la próxima generación. Y tenía una visión de estado, de nación. Rómulo, como Valmore Rodríguez, o Andrés Eloy Blanco, son gente que nos puede inspirar e incluso apuntarnos hacia dónde debemos guiarnos en este esfuerzo por recuperar la democracia y llevar al país de nuevo a una situación de progreso y prosperidad.

-En medio de tanta ingratitud de otros países, sobresale el ejemplo de Perú, con Alan García y su partido, el APRA, a la cabeza, quienes nos han dado un ejemplo de lo que es la consecuencia con la democracia venezolana, ¿no?
-Sí, eso hay que destacarlo y reconocerlo. En todo momento ellos han estado dispuestos a darnos todo el apoyo. Una gran cantidad de perseguidos políticos han sido recibidos en el Perú.

-¿Ha perdido Acción Democrática sus banderas y su espacio político como partido frente al chavismo en relación a las reivindicaciones sociales?
-Sí, claro. Yo lo he dicho en el partido. Las reivindicaciones de los más humildes siempre fueron las banderas históricas de Acción Democrática y se las dejó arrebatar por el gobierno. Y yo le añadiría algo más: Acción Democrática tiene que recuperar su vocación de poder que en algún momento se extravió.

-Es grave la situación del país con la corrupción…
-Sí. Claro. Porque aquí la corrupción ya no es episódica, no es de hechos aislados, sino que aquí se construyó en los últimos años un régimen cleptocrático. Aquí lo que hay en el gobierno es un hamponato político, un grupo que vino a llenarse los bolsillos a través del control que ejerce sobre el Estado. Aquí se han creado unas instituciones basadas en la complicidad, la impunidad y las solidaridades automáticas.

-En el proceso de recuperación de las instituciones, la prioridad deberían ser las Fuerzas Armadas, donde la honorabilidad de sus hombres está en entredicho. ¿No?
-Totalmente de acuerdo. En el discurso que Rómulo Betancourt le daba a los militares después de su elección, él les pedía que fueran leales, no a él como Presidente de la República, sino a la Constitución y a la voluntad del pueblo. Él se comprometió a cambio a respetar el aspecto profesional de la carrera militar. Ahí hay una línea política muy clara a seguir.

-¿Dentro de las Fuerzas Armadas todavía hay un resabio de esa institucionalidad que tanto le hace falta para poder representarnos a todos los venezolanos?
-Sin ninguna duda. Esos oficiales lo más seguro es que no estén en los mandos principales, pero las Fuerzas Armadas son un reflejo de la sociedad venezolana. Ellos están viendo y padeciendo también lo que ocurre en nuestro país.

-¿AD necesita más “cabilleros”, aunque sean virtuales, como Daniel Lara Farías con su programa “Y así nos va” en Radio Caracas Radio?
-Mira, hay mucha gente como Daniel, inteligente y preparada, que se identifica con AD y que se quedaron aquí desarrollando su carrera por pura mística. El partido se deslastró de los oportunistas que venían en busca de puestos en la administración pública.

-¿Pero Pedro Benítez no tiene aspiraciones políticas?
-Todo monaguillo quiere ser papa. Tejera París en sus libros dice que todo político quiere ser presidente. Lo que pasa es que en el camino “uno se transa”. Todos tenemos aspiraciones y queremos tener una participación protagónica en esta nueva etapa para el país, pero todo tiene su tiempo.

Alfredo Sánchez

Información publicada en www.diariodecaracas.com