pedro_benitez_6nov2013_oct2013Pocas cosas más pacíficas que un cementerio. Sobre los sepulcros reina una apacible calma, casi perfecta.

Es ese tipo de sitios donde nada se mueve, nada cambia o lo hace tan lentamente que pareciera imperceptible. Nadie se queja, nadie critica, todos aceptan su situación. Nada, o pocas cosas se mueven o respiran.

Esa es la paz a la que siempre han aspirado todas las tiranías.

Nadie quiere ese tipo de paz, excepto lo que aspiran a eternizarse en el poder.

Venezuelaes hoy como una sala de cine que se quema, la entrada principal está bloqueada y la gente entra en pánico. Unos y otros se empujan, se pisotean y se agraden en medio de la desesperación. Lo propietarios del local no previeron las más elementales medidas de seguridad, no hay equipos adecuados para apagar el incendio y la única salida de emergencia esta cerrada. Pero hay una llave que puede abrirla.

Esa llave es un acuerdo político. Es lo que nos puede alejar del desastre, desactivar el conflicto y llevarnos a una paz imperfecta pero mejor a lo que tenemos hoy y sobretodo evitarnos algo mucho peor.

La otra opción es dejar que el incendio consuma todo el local con la gente adentro. Al día siguiente, en lo haya quedado, habrá paz.

¿Cuál es la paz a la que se aspira? ¿Una donde el gobernante pueda dormir tranquilo, como un niño?

¿O una donde se pueda convivir y empezar a enfrentar de verdad la crisis de fondo?

Ante el desastre en el que día a día nos vamos sumergiendo, es responsabilidad de la oposición política formal, de los partidos que están en la MUD ofrecerle una salida de escape, no al gobierno de Nicolás Maduro, sino al país.

Las cosas se precipitan y la espiral de la violencia no se detiene. El incendio se propaga. Lo que se necesita es un acuerdo político urgentemente.

Venezuela necesita hoy acciones concretas para salir del laberinto de la debacle económica y la violencia social.

Los puntos de ese acuerdo, todos en el marco de la Constitución, los ha expuesto  el Movimiento Estudiantil: libertad plena para todos los presos y perseguidos políticos, empezando por el más emblemático y contra el cual se ha cebado más el odio: Iván Simonovis. Seguido por Leopoldo López y los demás.  Regreso de los exilados: Carlos Ortega y Manuel Rosales entre otros. Desarme de los “colectivos”. Castigo a los responsables de la represión. Renovación de las instituciones del Estado con sus mandatos vencidos, como el CNE y cese de la cesura.

Se podría agregar uno de tipo económico que se puede resumir en pedir la destitución de Jorge Giordani.

Que el gobierno no tenga en cuenta esas exigencias, todas justas, razonables y constitucionales será su única y exclusiva responsabilidad. La responsabilidad de la MUD es plantearlas.

Se trata entonces de poner en evidencia este gobierno  ante los que todavía lo apoyan,así como los más de mil trecientos estudiantes detenidos, imputados, vejados torturados, gaseados, golpeados, baleados yasesinados consiguieron develar ante el mundo el carácter tiránico de este régimen.

Pero ese es sólo un aspecto del problema, porque aunque logremos escapar chamuscados del incendio, el cine igual se va a quemar por la crisis económica, más concretamente por el combustible que alimenta día a día el malestar social: el cada vez más agudo desabastecimiento.

Así como la oposición política formal (La MUD) no puede detener las protestas, porque ni las convoca ni las controla, Maduro y su grupo no van a apagar el incendio con gasolina, que es lo que vienen haciendo. A menos que estén decididos a gobernar sobre un cementerio.

Evidentemente la crisis económica no acabará con este gobierno, pero si lo puede destruir la ola de protestas que la mismaestá alimentando y en particular el manejo que se les ha dado.

En los estados del interior de la República el desabastecimiento es mucho más profundo y las manifestacionescontra el gobierno más intensas. Eso no es casualidad.

No se nos olvide ni por un instante que las protestas no son unos muchachos trancando el acceso a la Plaza Altamira, sino que tienen un alcance nacional.

Los que hoy mandan, los herederos circunstanciales del poder, tienen dos opciones: o dan la vuelta en U oincrementanla dosis de represión con más bombas lacrimógenas, más perdigones, más colectivos, más balas, más detenidos, más muertos, más censura, más cinismo.

O desmontan todo el proyecto o intentan imponer la paz de los sepulcros.

 

@PedroBenitezF