pedro_benitez_6nov2013_oct2013

La mayoría de los gobiernos latinoamericanos reiteraron su apoyo a Nicolás Maduro, con lo que dieron su asentimiento al recrudecimiento dela ofensiva represora contra la disidencia en Venezuela.

Lo mismo que en Cuba donde asumen el razonamiento de la dictadura del clan familiar Castro, según el cual como ese país es víctima del “bloqueo” norteamericano todo lo que hagan (los Castro) contra su propio pueblo se justifica.

Pudieron presionar al régimen que encabeza Maduro para que modificara su actitud,  pero prefirieron mirar hacia otro lado.

Lo que hacen es asumir el argumento del gobierno de manera incondicional.

No han sido los únicos. Cuando ocurrió “el dakaso” muchosen las filas opositoras, en plena campaña electoral municipal, manifestaron en privado (y no tan en privado) su coincidencia con la coartada oficial con una expresión, que siempre precedida con una palabrota bien venezolana, era más o menos así: “es verdad, es que hay mucha especulación, los comerciantes se pasan.”

Luego de seis semanas de protestas y represión a lo largo y ancho del país,  la red de medios públicos para la difamación y propaganda ha intentado imponer a las guarimbas como EL TEMA. Y no han faltado las voces opositoras y de “sesudos analistas” (P. Luis Ugalde dixit) que asumen la misma como ejercicio de autoflagelación previo a cualquier juicio sobre el actual conflicto político con el: “es verdad,  nada peor que una guarimba”.

A fines del año pasado EL TEMA  no era la generalizada corrupción de los funcionarios del gobierno venezolano, sus socios y testaferros; ni la política económica desastrosa; ni el hecho de que el principal y necesario especulador era PDVSA (la fuente de los dólares). No, el problema eran los comerciantes especuladores.

Es decir, la consecuencia, no la causa.

Lo mismo ahora, El TEMA son las impertinentes guarimbas, no los grupos de civiles armados y pagados por el gobierno que se dedican a sembrar terror contra todo aquel que proteste, ni la desmedida represión de la Guardia Nacional contra la protesta estudiantil y popular, ni los torturados, vejados, desaparecidos y asesinados.

E igual ha sido en todos estos años cuando cada vez que se intenta reivindicar con toda justicia los logros de los tan vituperados cuarenta años de Democracia, primero hay que pagar el peaje de reconocer los errores de esos gobiernos.

El triunfo de la versión totalitariadonde las victimas asumen como propios los argumentos de sus victimarios.