“Debemos buscar lo que nos une y eludir lo que nos divide”

Rómulo Betancourt. 1960.

Tenemos encima el 7 de octubre. Y tanto el candidato Henrique Capriles Radonski, como los que hacemos vida en los distintos factores de la oposición venezolana, hemos logrado hacer una campaña que sólo puede calificarse como histórica. El esfuerzo que Capriles ha hecho, recorriendo el país de punta a punta, poniéndole un mundo para que la gente sepa que hay un candidato en la calle capaz de derrotar al fascismo chavista, ha sido verdaderamente sorprendente. Y la gallardía de los factores políticos que lo apoyan, haciendo a diario, en muchos sitios a la vez volanteos, caminatas, contactos casa por casa, caravanas, reuniones, concentraciones, manifestaciones, entre otras, ha sido encomiable. En definitiva, se han unido el hambre con las ganas de comer, todo para lograr llegar al poder y volver al sendero democrático.

Pero hemos venido haciendo otra campaña, ligada a la primera: el llamado al pueblo a votar por la tarjeta de la unidad.

En julio de 2011, todos los partidos políticos que hacen vida en la unidad, decidieron ir con una sola tarjeta a las elecciones del 2012. No había candidato electo en primarias aún. No había ni siquiera fecha para las primarias; menos para la elección presidencial. Y en ese mes de 2011, se insiste, todos los partidos políticos acordaron apoyar al ganador de las primarias con una sola tarjeta, incluidos Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, entre otros, aunque luego se desentendieron del acuerdo previo.

La principal razón de ir con una sola tarjeta, estaba en la posibilidad de dar a la gente un verdadero mensaje unitario. Si hay candidato de unidad y un plan de gobierno de unidad, lo coherente era, y es, que hubiese en el tarjetón electoral una tarjeta de unidad.

La candidatura de Henrique Capriles significa la unión de multiplicidad de pensamientos y nociones políticas distintas, con un fin en común, que no es otro que ganarle a Hugo Chávez electoralmente y volver a la ruta de la democracia con un gobierno que nos represente a todos. Y eso es la tarjeta de la unidad: una tarjeta que representa a todos. Significa la unión de pensamientos liberales y conservadores, de derechas e izquierdas, de patronos y trabajadores, pero con una misma responsabilidad republicana.

Votar por la tarjeta de la unidad implica un mensaje al país: queremos un gobierno de inclusión, donde estén representados todos los factores políticos, económicos, sindicales, sociales, profesionales de Venezuela. Votar por la tarjeta de unidad es elegir el trabajo mancomunado, en conjunto; es escoger el levantar Venezuela entre todos, y no dejarle el trabajo a un solo grupo de personas. Es responsable votar por la tarjeta de la unidad porque es decidir que todos cabemos en Venezuela.

Además, implica un reconocimiento a todas esas toldas políticas que decidieron dejar de un lado sus propias aspiraciones políticas -legítimas- de contarse electoralmente para lograr cuotas de poder a futuro. Los partidos que decidieron retirar sus propias tarjetas para sumarse a la tarjeta de la unidad, mandan otro mensaje al país: nos importa más Venezuela que nuestros propios intereses personales.

Se le hace más fácil a una persona que no se siente representada por ningún partido político el votar por la tarjeta de la unidad. También es más sencillo para los ancianos, para los discapacitados, para los que ejercen con nervios su voto por primera vez, un solo sitio donde votar. Ello suma más elementos técnicos para apoyarla.

Desde aquí, llamamos a votar por Henrique Capriles sin sectarismos. Hágalo por la tarjeta de su preferencia. Al final, lo importante es llevar a la presidencia a Capriles. Pero, amigo lector, lo invito a pensar en las razones que he dado para votar por la tarjeta de la unidad. Ojalá demos un mensaje claro que diga, como dijo Rómulo Betancourt, que Venezuela es de todos, y debemos construirla (reconstruirla en este caso) entre todos.

Manuel Rojas Pérez

Responsable Nacional de Capacitación y Doctrina de AD