En Venezuela hemos sufrido el flagelo de la corrupción desde tiempos anteriores a la conquista de América, pues nuestra historia comienza mucho antes de la llegada de los españoles a esta tierra de gracia. No olvidemos de los truculentos negociados de moros en la Edad Media en el sur de España y de inescrupulosos negociantes judíos (que también los hubo) en Córdoba y Toledo. No en balde Arturo Uslar decía que más huellas hay en nuestra historia nacional de Felipe II que de José Tadeo Monagas.

Sin embargo, en toda nuestra época post independentista, dado el ejemplo pre colonial, también hubo rapiña desde el sector público, y cómo no también en el privado. A la sombra del Estado se amasaron grandes fortunas privadas con la complacencia de algunos de nuestros libertadores. Nuestro insigne General Páez dejó hacer y enriquecer a muchos de sus colegas, quienes regresaban de la guerra a hacer crecer sus hatos con el abigeato, pero también a doctores de Valencia y Caracas que les compraban a aquellos, esos mismos hatos, a precios viles. Luego, los Monagas, los Guzmán, Castro y Gómez le entraron a saco a los dineros pùblicos sin ningún asco; así como también Pérez Jiménez y sus áulicos le entraron al presupuesto nacional como río en conuco y hubo grandes contratistas extranjeros y nacionales que se beneficiaron con el reparto del gran botín de la renta pública durante esa deleznable dictadura.

En los cuarenta años de democracia real también hubo actos de corrupción, pero al existir división cierta de poderes el Parlamento tramitaba las denuncias, de los sectores de oposición, con toda libertad y el titular de la Contraloría General de la República siempre era un militante del partido de oposición al gobierno de turno. Hoy día vemos cómo los más conspicuos representantes de aquellos gobiernos, salvo alguna excepción que confirma la regla, son ciudadanos que viven con una modestia rayana con la pobreza: Octavio Lepage, Carlos Canache Mata, Jaime Lusinchi y los recientemente fallecidos Presidentes Herrera y Caldera son ejemplos de austeridad y humildad dignificantes.

El Presidente Maduro ofrece iniciar una cruzada contra la corrupción en Venezuela, pero la ha comenzado con muy mal pie y peor ejemplo. Cuando asume la torpe y bochornosa denuncia de los suyos en el Parlamento, como cosa propia, da por sentado que su intención es iniciar una cacería inquisidora contra quienes se oponen a este régimen, pues dentro de las instituciones más representativas del Estado pulula el tráfico más descarado de negocios de toda laya y, lo que es peor, con total impunidad. Hasta ahora no hemos visto a los que enriquecieron a banqueros de maletín sufrir los rigores de la cárcel.

Habría que preguntarle al Presidente, en cuál tribunal de la República estàn siendo procesados, los que desde la Tesorería Nacional, PDVSA y el Banco Central permiten a diario el saqueo de las divisas al mejor postor y pública almoneda desde el SENIAT y la banca protegida por el régimen? El diferencial cambiario, que se apropian indebida e ilegalmente a diario son miles de millones de dólares, con el mayor descaro y con total cinismo y sin que ninguno de los autores de ese latrocino a la Nación tema las consecuencias de su actitud delincuencial.

Entonces Presidente Maduro, si usted quiere abrir un debate sobre estos temas, desde AD estamos a sus ordenes, pues quien no la debe no la teme. Le advertimos, antes que nos recoja el guante, que no la va a tener fácil con nosotros, pues casi la totalidad de los hoy militantes del partido del pueblo no somos usufructuarios de cargos públicos que en el pasado hubiesen apañado pretéritas vagabunderías y nada tenemos que ver, ni ideológica ni políticamente, con quienes hoy en la oposición puedan tener rabos de paja a los que ni de cerca nos arrimamos. Recuerde que la desproporcionada riqueza del Estado y la creciente desigualdad social alimentan la corrupción, pero también los pobres ven quiénes son los causantes de su hambre y miseria. Lo esperamos pues, a debatir: usted tiene la palabra.

Antonio Ecarri Bolívar

Vice-Presidente de AD