Al Correo del Caroní y a todos los medios impresos atacados por Nicolás Maduro

 

“La libertad de los medios de comunicación es un derecho humano

y el equivalente moral al oxígeno

Tara Sonenshine

 

La prensa escrita, y en general los medios de comunicación, pueden considerarse en parte como un reflejo o expresión de la realidad de la que pretenden dar cuenta. La libertad de prensa es la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado. Y todo hombre o mujer puede publicar sus ideas libremente y sin censura previa.

 

El derecho a la prensa escrita, muy al contrario de lo que el gobierno ha intentado hacer creer, no es cosa de grandes corporaciones o de dueños de empresas que chupan la sangre de sus trabajadores. Tuve la suerte de conocer algunas rotativas por dentro -en concreto la del Correo de Caroní- y el espíritu que se siente es el de un profesionalismo y familiaridad absoluta. No, el derecho a la prensa escrita no es un tema empresarial, sino tiene que ver como el derecho de los ciudadanos a estar informados de la realidad en la que viven. También tiene que ver con el derecho a seguir una línea editorial definida. Cada periódico tiene una forma de ver la realidad, y así tiene derecho a publicarla y ofrecerla al lector, y nadie, ni siquiera si te llamas Nicolás Maduro, tiene derecho a modificar la línea editorial de un medio impreso.

 

Por ello, cuando el gobierno asfixia a los medios de comunicación impresos, haciendo que por vía de contracción económica no puedan obtener papel para las rotativas, no está atacando a los dueños de los periódicos, sino a sus lectores.

 

Aunque el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en 1948, establece que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión”, así como a “investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”, la libertad de prensa se ve gravemente limitada en Venezuela. Ya varios medios de comunicación han tenido que dejar de publicar. Y por tanto, miles de venezolanos han dejado de tener la información que consideran efectiva, veraz y oportuna.

 

Tara Sonenshine, subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública y Asuntos Públicos del gobierno de los Estados Unidos dijo en una oportunidad que la libertad de prensa “es lo que permite respirar a las sociedades libres, saludables, dinámicas y funcionales y es esencial para crear sociedades civiles. Sin ella, las aspiraciones se ahogarían, las economías se asfixiarían y los países serían incapaces de crecer”.

 

Usted preguntará que para que es necesario el papel periódico si ya existe el internet. Pues por el acceso. Piense en esas personas que no se acostumbran a leer en la computadora, como mi papá, mi mamá o mis abuelos. A ellos se les viola el derecho a la información.

 

Quieren acabar con la prensa escrita a como de lugar. La excusa es la falta de papel, pero esta es generada por el propio gobierno a propósito. A Maduro y su blandita no les conviene que la verdad de las cosas salga a flote, verdad que la prensa escrita logra hacer llegar a los lugares más recónditos de Venezuela. Hay todo un plan orquestado para acallar a los medios de comunicación, y arrancaron por la prensa escrita atacándolos por su punto débil: el papel. Denunciamos esta pretensión totalitaria que ya se está haciendo realidad. Hay que defender a los medios. Como señaló el cardenal Jorge Urosa Sabino “un país sin prensa escrita, un país donde no haya opinión, información real, objetiva sobre los acontecimientos diarios es un país que tiene una libertad restringida”.

 

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