rafel martinezPoco más de un centenar de años es un número que se dice rápido. En una república como la nuestra con doscientos años de independencia, hablar de una institución con la mitad de nuestra historia, llama a la reflexión. El siglo XIX, del que proviene el fundador Andrés Mata, fue un siglo signado por las montoneras y el militarismo. Fue Mata, funcionario del segundo gobierno civil del siglo XIX, después del gobierno de José María Vargas, quien durante el tiempo del presidente Rojas Paul (1888-1890) coadyuvó a desmontar el anticlericalismo que había marcado algunos momentos oscuros de nuestro primer siglo de historia republicana.

Un siglo de arrebatos pasionales entre facciones que no se pusieron de acuerdo, incapaces de reconocerse, primero como hijos de la Gran Colombia –sueño bolivariano- y luego como venezolanos, en la concreción del ideario nacionalista local. La incapacidad de los líderes post-independentistas de unirse en función de un proyecto de nación fue el día a día decimonónico.

El 1 de abril de 1909, ya en el siglo XX, viene a la luz, este medio de comunicación libre que ha persistido a regímenes dictatoriales, dos fuertes dictaduras, Gómez y Pérez Jiménez, y la democracia surgida del pacto de punto fijo. Tiempos difíciles y estados de sosiego, que permitieron sacar adelante a un medio de comunicación social que ya, en el siglo XXI, viene introduciéndose en espacios de las redes sociales a fin de llegar a nuevas generaciones y, difundir su mensaje plural y crítico, sin límite.

En nuestro días, este 2014 de trincheras, allanamiento de inmunidades y de moradas, detenciones írritas, resoluciones tribunalicias, entre “gallos y media noche” comprometiendo –al menos aparentemente- la separación e independencia de poderes, son un drama pírrico si lo vemos desde la óptica de la nación, que es en realidad la gran ganadora o perdedora de nuestra lucha. Ese es el centro de cualquier diálogo. Es desde esta contexto que debemos ver los primeros 105 años de El Universal.

La Conferencia Episcopal venezolana recordaba que es “suficientemente grave, tanto por sus condiciones diversas, como sus consecuencias” la situación de Venezuela (El Universal 03.04.2014). En 105 años se han visto y se han escrito en estas páginas de libertad de expresión miles de líneas que reflejan los sueños e ideales de las mujeres y hombres de todos los tiempos.

Me quiero acercar a mis lectores con estas líneas para recordar que no debemos tener miedo. Nuestra actitud ante la adversidad de estos tiempos debe ser de esperanza. La esperanza que nace de quienes construyen sus vidas desde el riesgo de la libertad en la Verdad. El mismo Juan Pablo II, en la inauguración de su pontificado nos decía: «¡No tengan miedo! ¡Abran – aún más – abran de par en par las puertas a Cristo!». A 9 años de su partida y, a días de su canonización llevémonos en el corazón este gallardo recuerdo de quienes nos precedieron en el tiempo con su obra, su trayectoria y su ejemplo de vida. ¡Feliz aniversario…muchos años más!

 

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

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