rafel martinezLas fechas patrias nos acercan, de alguna forma, a la comprensión de nuestra realidad actual. En gran medida somos fruto del lugar, las expresiones socio-políticas de las que venimos y, por qué no, del imaginario popular que construimos o, que se pretende, propagandísticamente construir desde el régimen. De esta forma, cayendo este nuevo 19 de abril, fecha patria del inicio de nuestra independencia, en Semana Santa, vale destacar algunos aspectos y tratar de extrapolarlos al 2014.

Este año, nuestro 19 de abril será en sábado de Gloria, previo a la festividad cristiana de la resurrección; en aquél 1810, era un Jueves Santo. En estos azarosos momentos, de sobresaltos, barricadas y lucha popular, vemos a jóvenes que, a su manera, buscan pacíficamente gestionar una presión de calle que produzca un cambio. Cambio que reestructure nuestra sociedad hacia una opción de progreso y crecimiento que otorgue posibilidades a todos, sin distinción de color político o grupo social del que se provenga.

Es realmente difícil pensar cómo lograr esto cuando observamos la soberbia con que se manejan los conceptos, los términos y los “errores” políticos del régimen del presidente Maduro. “Jugar” al diálogo, como una suerte de catarsis no va a resolver en absoluto la ineficiencia, la ineptitud e incapacidad para regir la economía nacional que con contumacia ha mantenido el régimen.

Fueron precisamente los alcaldes quienes, en esta nueva gesta del 2014, se acercaron a los jóvenes manifestantes para recoger sus inquietudes y propuestas. Son esos mismos alcaldes quienes hoy sufren la persecución del régimen por delitos que no han cometido. Mientras por un lado se inicia el diálogo Régimen/MUD, por otro el Consejo Nacional Electoral convoca a elecciones en los municipios San Cristóbal (Táchira) y San Diego (Carabobo), como burlándose de la intencionalidad de diálogo del Gobierno. Por los hechos, no por las palabras se irá progresando en el reencuentro nacional necesario e indispensable ante la crisis económica y social que se perfila, por la insistencia en la aplicación de un modelo fracasado y corrompido. De los hechos dependerá el cese de las protestas y la creación de un clima de tranquilidad ciudadana que tanto requiere la República.

Es bueno acotar, en estos días santos, las siguientes líneas del Libro de Sabiduría (Sb. 6,1-8): “1¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra! 2 ¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones! 3 Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo: él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios. 4 Ya que ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la Ley ni han obrado según la voluntad de Dios, 5 él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba. 6 Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor. 7 Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y al grande, y cuida de todos por igual, 8 pero los poderosos serán severamente examinados”.

No juguemos con el diálogo y las esperanzas de los ciudadanos… o las multitudes nos gritarán a Cabildo, para solicitar la renuncia del grupo político más incapaz en la conducción patria de toda nuestra era republicana. Presidente Maduro… ¡tiene la palabra!

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

@rafaelmartinezn

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