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Cuando empecé a transitar por las páginas de este diario,  el primer artículo que presenté a los lectores estaba relacionado con  la renuncia del Papa Benedicto XVI quien, fuera de todo pronóstico sorprendió a la feligresía católica mundial anunciando que “no tenía fuerzas para continuar” por lo que renunciaba al trono de San Pedro, en Roma y pedía se convocase el Cónclave que elegiría a su sucesor, lo que recayó en la persona de Su Santidad, el Papa Francisco.

El lunes pasado, también nos sorprendió la noticia de la abdicación de Su Alteza Real, Juan Carlos I, de España, misma que abriría las puertas a una nueva etapa en esa nación. Etapa que recaerá, sin lugar a dudas, en el príncipe Felipe, en breve, Su Majestad Felipe VI.

Estos signos de los tiempos, en dos realidades y condiciones distintas, nos hablan de un espacio abierto para la reflexión. Venezuela, recibió tiempos de revolución que trajeron, para muchos, esperanzas por el cambio favorable para centenares de ciudadanos que percibían que era  hora de cambio. El finado Comandante Supremo, sumado a la campaña propagandística de estos tres lustros permitieron  mantener un mito mesiánico ante unas circunstancias económicas, sociales y políticas bien complejas.

Hoy, la figura presidencial de Nicolás Maduro no encarna aquél “deseo emancipador” que pareció representar el finado Comandante. En efecto, la caída en la popularidad dentro de sus sectores base de apoyo así lo demuestran. De igual forma, la presión de los grupos radicales pro-régimen y los sectores beneficiarios de los cuantiosos recursos y contrataciones hacen de la primera magistratura una suerte de calabozo: no hay espacio para moverse en ninguna dirección que permita una salida racional y efectiva a la crisis profunda en que se encuentra inmersa nuestra economía y que, arrastra a paso sigiloso y continuado, a un modelo al que a todas luces deben renunciar sus mentores o sumergen irremediablemente a la nación en un tobogán de atraso y desconcierto sin precedentes en la historia patria reciente.

Por ello, la ausencia de diálogo sumada a la obcecación por mantener un modelo económico-clientelar, abierto a una camarilla de corruptos ocultos detrás del erario público, tras un discurso populista que, lejos de buscar resolver la pobreza y los grandes sufrimientos nacionales, lo que pretenden es tomar los recursos públicos para hacerse con ellos en beneficio de estos mismos sectores que conservan “cautivo” al régimen, imposibilitando salidas inteligentes que logren una economía más sólida y autosostenida.

El sueño de un país mejor y más justo parece lejano. Ni la destrucción de la cuarta república, la de la alternabilidad democrática, la de gobiernos civiles y de la concentración de la fuerza en el voto universal, directo y secreto, la de la sumisión de la fuerza militar al resguardo del territorio y la seguridad de la nación, ni el paso de la era “revolucionaria” del pregonado protagonismo popular y la “alianza cívico-militar” parecen resolver los grandes desafíos del inmediato tiempo que se nos viene encima.

Es hora que quienes gobiernan renuncien a su testarudez. Es tiempo que el Presidente de la República asuma el liderazgo que le compete por su alta investidura. Es tiempo que la dirección del régimen entienda que la historia, que el grave momento actual, llaman a medirse en el lenguaje y a tomar las decisiones acordes con el tamaño de los problemas. Soluciones simples ante graves problemas sin duda agudiza la crisis aún más. Prisioneros políticos, detenidos, juicios y justicia amañada, inseguridad, devaluación monetaria, inseguridad económica y personal… son el caldo de cultivo a la inestabilidad de un régimen que se radicaliza y se ofusca ante el planteamiento del otro…

Es tiempo de recoger el significado para nuestro país de la renuncia del Papa Benedicto XVI y la abdicación del rey Juan Carlos I.

El cambio se abrió en la Iglesia con la elección del Papa Francisco. España vivirá una nueva y difícil etapa tras la coronación de Felipe VI, ante una fuerte crisis en ese país. Venezuela… ¿qué viviremos sin la apertura al futuro y a la Patria por parte del régimen…? Presidente Maduro, aún tiene la palabra…

@rafaelmartinezn

@proyecto_pais