rafel martinez“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres (Juan 8:32)”.  Desde que éramos pequeños oíamos esta impactante frase bíblica, que nos llamaba con entusiasmo y entereza a una nueva realidad en nuestro entorno, un mundo mejor y más justo. Esta frase proviene de un capítulo donde Jesús, el Nazareno, conversa con un sinnúmero de líderes de su época. Allí justamente, el Maestro, produce una crítica a su tiempo, enmarcada dentro del esquema pecado/salvación. Pecado, sin duda alguna. El error y la negación de la verdad. La ausencia de verdad ante los hechos cotidianos.

 

Vemos en los titulares de la prensa nacional que hay millones de pobres en Venezuela, pero el régimen lucha contra la pobreza –dice.  No hay escasez, pero no se encuentran productos en los anaqueles. No habrá devaluación, pero hemos tenido al menos cinco distintas paridades cambiarias en lo que va de 2014 –todas en detrimento de los más pobres. Millones de bolívares invertidos en Misión Vivienda y aún millones de ciudadanos viviendo en condiciones indeseables. El Metro-tren del tramo Guarenas-Guatire que no termina de llegar a ningún lado deja a millones de ciudadanos en condiciones de transporte inhumanas. La Salvación vendrá, por supuesto. Decían nuestras abuelas que “…no hay mal que dure cien años…” La verdad nos liberará. También decían nuestros mayores: “…la mentira tiene patas cortas…”

 

La “robolución” bonita prometió la liberación a un “pueblo oprimido”. Sin duda alguna, ha fracasado en sus objetivos y fines. La única liberación que ha consumado es la de un grupo de altos funcionarios y militares afectos al régimen que se han aprovechado de “las alturas del poder” en su propio beneficio con una desvergüenza infame. Es justamente este grupo quienes pretenden instaurarse por la fuerza, de ahí la represión y los fallecidos desde el 12F. Los estudiantes, las mujeres y hombres de a pie, siguen en las calles protestando ante un régimen que concibe las dádivas como un mecanismo para permanecer en el poder, entre los más débiles.

 

Las cosas no andan bien. Por ello, el presidente Maduro busca apoyarse en los cancilleres de UNASUR a fin de que le sirvan de contrapeso en un proceso de diálogo con líderes de la MUD y del país, con los cuales el propio régimen ha sido incapaz de construir una relación de edificación conjunta de nación, más allá del resguardo de los intereses y prebendas del funcionariado y sus seudo-dirigentes del PSUV. La justicia triunfará y la verdad se impondrán.

 

Leer el pasaje del evangelio de Juan, que reseñamos, muestra con fuerza su vigencia. Quince años de gobierno Castro-Chavista-Madurista han evidenciado un desgaste real del régimen. Ello obliga a rendir cuentas ante los electores, el país, el concierto internacional y sin duda alguna, ante Dios –el Dios de nuestros padres, como expresó el Libertador en su juramento en el Monte Sacro, ante su maestro Simón Rodríguez.

 

Hoy los jóvenes, siguen exponiendo sus ideas y reclamos justos en cualquier escenario y ambiente, esto nos hace retumbar en nuestros oídos y corazones, aquéllas palabras que referíamos del Libertador cuando joven: “…juro por el Dios de mis padres, juro por mi patria, juro por mi honor, que no daré tranquilidad a mi alma, ni descanso a mi brazo, hasta no ver rotas las cadenas que oprimen a mi pueblo por voluntad de los poderosos. Elección popular, tierra y hombres libres…” El tiempo está cerca…

 

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

 

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