Realmente suena duro el título del presente artículo. Haremos un parangón a la actividad política que desempeña el actual régimen venezolano y corroboraremos la “sentencia” del título que proponemos a nuestros lectores esta semana.

En Venezuela, a lo largo de los últimos 15 años, hemos visto pasar por el  Palacio de Gobierno a una “pléyade” de mujeres y hombres que, con sus propuestas económicas y sociales improvisadas, han venido asiéndose del erario público en beneficio de un “clan de proxenetas” que, tras la mampara del comunismo, distribuyen sus cuantiosas ganancias particulares por cuanta invención proponen, la cual aprueba el Ejecutivo y desarrolla el Ministerio del Poder Popular respectivo. Hasta el cambio “rimbombante”  de los nombres de los organismos públicos implicó una “tajada” para quienes debieron modificar la papelería, señalizaciones, letreros y todo lo relacionado con el cambio de cada nombre. Ese “poder popular” es una bofetada más al pueblo golpeado por la miseria y la pobreza permanente.

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que de socialista y unido no tiene sino el nombre. Parece ser una franquicia, protectora de cuanto funcionario público ejerce ineficiente e incapazmente su cargo, contraviniendo la esencia de los partidos políticos que se deben al pueblo. Por ello, su ejecutoria resulta de la conexión con los jerarcas de turno o el tráfico de influencias… y no con un sentimiento popular real. Esto lo vienen destacando las últimas encuestas que ponen a la oposición por encima del gobierno por primera vez desde 1999.

En 15 años de gestión política gubernamental, el PSUV pasó desde el  MBR-200, Movimiento V Republica… entre otros. Todo ellos, resquicios político-personalistas del finado comandante supremo y eterno.

Cada ministro del régimen ha hecho a su “leal saber y entender” lo que le ha venido en gana, sin supervisión popular y mucho menos de los órganos competentes del Estado: Contraloría General o Asamblea Nacional.

Venezuela es inauditable. Este es el triste saldo tras estos tres lustros de des-gobierno. 35 mil millones de dólares perdidos sólo en el 2013, el equivalente al 95% de nuestras reservas internacionales.

Sin embargo, nuestro pueblo en su dolor sigue haciendo las colas para obtener sus productos de la dieta básica en sus automercados del “buen vivir”… ¿Buen vivir para quién? Probablemente un “eufemismo”  más del régimen, simplemente para recordarnos que quien controla las exuberantes compras del gobierno es quien realmente “avanza a paso de vencederos” en sus abultadas cuentas en dólares; en su “buen vivir” particular, así son los regímenes comunistas. En la ex-Unión Soviética y la China “roja-rojita” los grandes potentados económicos los constituían, sin duda alguna, los antiguos líderes “del partido”, resquicios de la “guerra fría”.

La miseria es esa pobreza extrema que hace que el hombre pierda casi toda posibilidad de tener dignidad y que hace que la felicidad sea para cada quien prácticamente inalcanzable… Una persona que vive en la miseria no tiene la posibilidad de vivir, está muy ocupada en sobrevivir…

Este es el resultado de una política económica y social de quince años de violación de DDHH fundamentales y, de burla a los millones de venezolanos, mujeres y hombres de a pie, que han esperado en un sueño… uno de los países más ricos de la América Latina con uno de los regímenes más corruptos y abusivo del planeta…

Caminemos por nuestras calles, abordemos nuestros servicios de transporte público para que sintamos el dolor, la tristeza, el abandono de un pueblo que pudo ser, pero que se perdió entre las garras de los dirigentes gubernamentales, político-partidistas y funcionarios, que tras cada misión, “tramaban el guiso”… Vendrán de seguro tiempos mejores… nuestro amado y glorioso pueblo tiene la palabra…

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@rafaelmartinezn

@proyecto_pais