La realpolitik, o política de la realidad, es un término inventado por los alemanes, para definir una política exterior basada en intereses prácticos y necesidades inmediatas y concretas, abogando por el avance en los intereses nacionales de acuerdo a las circunstancias.

El origen del término no es feliz: se conoce que Nicolás Maquiavelo fue uno de los primeros que habló del uso de la política real, independientemente de la moral y la ética, cuando sostenía que la única preocupación del gobernante era buscar y retener el poder para el beneficio del Estado. Llegó a decir Maquiavelo que el bienestar nacional dependía de que el gobernante aprendiera a utilizar el mal para lograr el bien, asumiendo que el príncipe debía realizar los engaños e intrigas que fuesen necesarias para no caer en los engaños e intrigas de sus rivales.

Hoy día, la realpolitik atiende simplemente a la aplicación de la política de manera práctica, sincera y verdadera. Es decir, aplicando la política de manera real, entendida esta como el uso del poder para lograr beneficios colectivos.

Hoy en día, la parte realista de un partido o ideología política no tiene problemas en ceder en algunos de sus principios si es necesario, con tal de conseguir cierto progreso en otros —que podrían ser considerados más importantes o centrales—, mientras que los sectores más fundamentalistas evitan a toda costa ceder en sus principios o comprometerlos, aunque eso suponga renunciar a posiciones que les permitan bien poner en práctica otros, bien influir en su desarrollo o en la toma de decisiones al respecto.

En Venezuela, llegó la hora de hacer política de verdad. Aplicar la realpolitik. Para ello, es necesario poner los pies en la tierra y conocer nuestras fortalezas y debilidades para saber en que mejorar. Por ejemplo, la política real implica entender, y aceptar, que perdimos las elecciones, que más allá de las claras desventajas con que participamos frente al chavismo ayudado por el CNE, somos minoría. Entendido esto, podemos ver donde necesitamos hacernos fuerte para lograr, en un futuro, ser mayoría.

Esto pasa por utilizar la política sin asco por el contrario, sin pruritos para conversar con el chavismo y llegar a acuerdos que beneficien a un sector desfavorecido. Este comentario va en razón que he leído no pocas críticas a que la oposición, a través de Acción Democrática y su jefe de Fracción Parlamentaria, diputado Edgar Zambrano, se haya sentado con el vicepresidente Maduro para buscar la liberación de los presos políticos. A algunos mezquinos no les gusta que la oposición intente liberar a la jueza Afiuni mediante la negociación y el acuerdo. Pero claro, los que critican esto lo hacen desde su casa, escribiendo por twitter frente a su televisor, con toda la libertad para entrar y salir. Ni de casualidad se ponen en los pies de Eduardo Lapi, de Iván Simonovis, de Lázaro Forero, de Allan Brewer-Carias y de tantos perseguidos y presos por el gobierno por solo pensar distinto.

Esto es política real, de verdad. Que busca resultados. No importa con quien se hablé mientras logremos liberar a estos venezolanos injustamente procesados.

Lo mismo sucede con la propuesta que he hecho sobre el formar parte de los Consejos Comunales para luchar desde adentro contra el Estado comunal. Me han llamado loco, cobarde, iluso. Hasta chavista me han dicho. Pero ¿qué hacemos contra el Estado comunal? ¿Esperamos qué nos defienda la ONU? ¿La misma que admitió a Venezuela en su Consejo de Derechos Humanos? ¿por el TSJ? ¿O comenzamos a hacer política de verdad y ganarle los espacios al gobierno para obligarlo a echar para atrás?

Algunos han dicho que hay que protestar muy fuerte. ¡Pero sí tenemos catorce años protestando! Marchas, contramarchas, denuncias, ruedas de prensa, guarimbas, militares en Plaza Altamira, y nada ha servido. Hagamos política de verdad y probablemente el resultado sea otro al que ya conocemos.

Es hora de quitarse las pantuflas, amarrarse los pantalones y entender que hay que hacer política de verdad. Ya está sucediendo

Manuel Rojas Pérez

Miembro del Buró Nacional de Profesionales y Técnicos de AD