A tan solo unos días de una de las decisiones mas importantes de nuestra historia contemporánea quiero hacer algunas reflexiones. La campaña rumbo a este 14 de abril trascendió más allá de la imagen de nuestros candidatos para enfrentar al país a mayores desafíos, Maduro representa la causa de Chávez, no es muy distinto pero sí mil veces peor, trae consigo aún en mayor grado el legado de odio y de violencia que desde hace más de 14 años ha dividido nuestro país, representa nuestra entrega total a los cubanos a quienes supedita ya la estabilidad de un régimen que ganando o perdiendo las elecciones enfrentará su colapso muy pronto por la eminente crisis, y no conforme con ello, representa la incapacidad para gobernar al igual que el desprecio total por los venezolanos. Maduro además no cree verdaderamente en el proyecto en el que Chávez algún día creyó, sus motivaciones hoy sólo se inclinan a beneficiar a los jerarcas del decadente régimen. En la otra cara de la moneda está Henrique Capriles, que entiende muy bien que en un solo hombre no está la solución de los problemas de un país sino en la unidad que va más allá de intereses pequeños, Henrique conoce ya suficientemente a Venezuela y a su gente para entender claramente que los venezolanos no queremos más odio, y en adición, la alternativa democrática representada por la tarjeta única dio el mensaje claro de que en las próximas elecciones se contarán los venezolanos, uno a uno y no las tarjetas de los partidos que quedarán reimpulsadas automáticamente con el rescate de la democracia.

Está elección representa la batalla entre las instituciones  secuestradas por el régimen  y un camino de oportunidades, bienestar y progreso representado en la única alternativa que tenemos los demócratas que es Capriles.

Después de la victoria de Venezuela son muchas las cosas que debemos hacer para transformarla. Lo primero es liberar a nuestros presos políticos que injustamente están sentenciados por la voluntad de unos pocos, ese será el mensaje más contundente de que las cosas comienzan a cambiar. En segundo lugar, el tema social debemos reimpulsarlo como una bandera de empoderamiento y progreso, y no de estafa y chantaje politico. Los venezolanos más vulnerables y desafortunados son justamente los que hoy necesitan apoyo e inclusion y no que se cometa el abuso de preguntarles su condición política, sino que más bien busque las herramientas posibles para ofrecerle verdadero progreso y oportunidades de primera.  Al rescatar el tema social y restituir la ley, Venezuela será un país cada día menos desigual y cada día más seguro y unido.

Otro punto importante es que nuestro país no puede seguir vulnerable ante las ambiciones de poder de unos pocos, la reelección debe ser estrictamente regulada para devolverle a nuestra gente la democracia y alternancia en el poder. Nuestras instituciones sin duda deben ser modernizadas y deben acoger como política a los venezolanos desempleados y a los talentosos compatriotas que han tenido que abandonar al país por falta de oportunidades aquí.

Más alla de todas aquellas obligaciones que un gobierno debe cumplir y que desde hace años no vemos, el mayor desafío que juntos debemos enfrentar es el de recuperar nuevamente el alma nacional rasgada por 14 años de un legado de enfrentamientos, abusos, division y odio, para unirnos nuevamente como país y empezar a rescatar nuestra historia, nuestro presente y una visión de futuro en la que todos tengamos lugar. Venezuela no nació con Hugo Chávez, Venezuela nació con la grandeza de los patriotas que forjaron nuestra independencia, creció con líderes que nos dieron democracia, prosperó con ayuda de extranjeros que llegaron con un pie adelante y otro atrás y ha avanzado por el aporte de quienes hoy no se rinden y siguen apostando por el país. Por estas y otras razones, tu voto es indispensable el 14 de abril, llegó la hora de aprovechar esta segunda oportunidad y ofrecerle un verdadero país a nuestros hijos. ¡Vota!

Diana D’Agostino

Presidenta de FUNDHAINFA