A la casa que vence las sombras, la alcanzó una de las peores sombras que acompaña a esta revolución “humanista” que es la violación de los derechos humanos. Los estudiantes fueron emboscados dentro de la Facultad de Ingeniería por el fanatismo trágico de la Guardia y Policía Nacional, que se hacen llamar chavistas y revolucionarias, violando la autonomía universitaria. La orden de la bota militar fue ahogar en gases lagrimogemos, balas y perdigones a los muchachos que intentaban refugiarse del ataque desmedido del poder.

Este gobierno, el peor que hemos tenido en 200 años de vida repúblicana, en su afán desmedido por mantenerse en el poder, no termina de interpretar que hoy 9 de cada 10 venezolanos quieren un cambio de gobierno y que la única salida que tiene esta crisis es el llamado a elecciones ya, para que sea el pueblo, ese mismo que ellos invocaron tantas veces, el que decida de manera “soberana” su propio destino.

Esta acción de ultraje cometida a la universidad y a sus estudiantes merece todo nuestro repudio y la exigencia de señalar a los culpables tanto intelectuales como materiales de este crimen de Lessa Humanidad.

Pude ver en el rostro de esos estudiantes agredidos y el de sus padres, la cara de dolor, angustia, y profunda ira, que los envargaba. Estos últimos, sus padres, no comprendían porque sus hijos encontraron gas del bueno y plomo parejo, cuando estaban allí para adquirir conocimiento para prepararse para el futuro.

Siempre recuerdo a mi padre que me decía “la mejor herencia que les dejaré a ustedes mis hijos, es la educación”. Porque este pensamiento esta incrustado en el amor de la gente humilde que quiere ver a sus hijos progresar y echar pa’lante.

Nos imaginamos que esta acción canalla contra los estudiantes, surgió de la idea macabra de ponerle una cortina de humo a la decisión aberrante del TSJ de romper el hilo constitucional, agrediendo nuevamente a la Asamblea Nacional y usurpando sus atribuciones. Esto ha sido considerado como un auto golpe de estado y ha generado el repudio de la opinión pública nacional e internacional que mira con preocupación la situación de crisis humanitaria que estamos viviendo.

Aspiramos, quienes creemos en una mejor Venezuela, que el cambio se dé para el bien de todos los venezolanos, para vivir en paz, con inclusión, rescatando el aparato productivo nacional, para dejar atrás tanto odio y confrontación.

Nosotros seguiremos luchando por nuestro futuro, porque allí está la esperanza de nuestra gente. Necesitamos que el lenguaje del odio se supere con el lenguaje del encuentro y de la reconciliación. Venezuela necesita del concurso de todos sus mejores hombres y mujeres.

 

@rubenlimas