Asistimos a un foro en la UC en el Día Internacional de la Mujer, dedicado a restablecer y fomentar la aceptación de la igualdad. Las profesoras: Iptisam Salame, Diva León, Eudel Seijas, y Mitzy Flores, ofrecieron un esbozo general de todos los retos presentes del movimiento feminista en Venezuela.

Aunque podemos mostrar  avances en materia de reconocimientos y derechos de la mujer, principalmente luego del estatuto electoral creado por los adecos en 1947,  cuando se logra el derecho al voto para la mujer y es Rómulo Gallegos el primer presidente electo. Aun, el camino hacia convertirnos en una nación 50/50 en términos de igualdad de género no ha concluido.

Sigue existiendo una cultura patriarcal, conservadora, negadora de roles protagónicos de las mujeres, que se refleja en aspectos de la vida muy concretos: la violencia psicológica y simbólica, la violencia física en el ámbito doméstico y, peor aún, el femicidio, que en lo que va de año cobra 27 víctimas.

¡La clave es la educación! Si bien el Estado debe ejercer el rol de reconocer, garantizar y ampliar los derechos inalienables de las mujeres, estos solo podrán materializarse y practicarse con el convencimiento de hombres y mujeres de la igualdad. Haciendo a un lado prejuicios y rémoras de tiempos pasados que no tienen lugar en el presente.

Hoy son más mujeres las que están en las aulas de clases, en más de la mitad de los hogares tienen el rol de jefe de familia, pese a la evidente discriminación laboral, ejercen más empleos y ocupaciones que antes eran reservados solo a los hombres e  incluso, una mayoría contundente de dirigentes vecinales y comunitarios son mujeres.

A ese protagonismo, ganado a pulso, debemos corresponderle haciendo políticas públicas con enfoque de género, transversalizar la acción del Estado en favor de responder ante la sistemática segregación de las féminas, no como un problema de particular, sino como un problema de salud pública. Y, obviamente, es una tarea pendiente que las instancias del poder político sean paritarias. Las mujeres tienen un papel fundamental en la reconstrucción de un país, herido por el odio y la división, por su amor maternal por Venezuela.