“En 14 años venimos creyendo que despolarizar se trata: para el “chavista: ser crítico con el gobierno” y para el “opositor: encontrarle cosas buenas“”.

“En política, polarización se refiere a la división en polos opuestos de la opinión pública” y cuidado con igualar el concepto de polarización con el de dialéctica, pero no es motivo de este articulo dicha diferenciación.En la Venezuela de hoy el clima de conflictividad política está a flor de piel. Un proceso de desinstitucionalización acelerado, medios de comunicación que replican el discurso confrontacional y que le dan contenido a la noticia con las categorizaciones que las élites han impuesto.

Una ideología imperante (ideología si la entendemos como identidad colectiva claro) la del dualismo chavismo-oposición; y ha sido dicha categorización la punta de lanza de cualquier identidad que se le dé a los políticos, empresarios, instituciones, partidos, gremios, sindicatos, o cualquier sector y fuerza viva del país. Han sido muchos los responsables en esta imposición conceptual: el gobierno, más bien Hugo Chávez, que constantemente le hablaba al país repitió una y otra vez las categorías que debíamos adoptar y todos los sectores del país no hicieron otra cosa que replicarlas. Y se entiende pues, en política y en la construcción de un proyecto hegemónico la conceptualización y la construcción discursiva de la identidad propia y la del adversario es fundamental.

Es este proceso de polarización, como cualquiera, el que ha generado deterioro de las instituciones, ha exacerbado los ánimos entre las supuestas tendencias que existen en Venezuela, ha absorbido incluso a actores que en el mundo fungen de intermediarios como la Iglesia, pues por lo general en dichos dualismos es bastante difícil establecer moderadores del asunto político.

Pero ¿Qué hacer? En 14 años venimos creyendo que despolarizar se trata: para el “chavista: ser crítico con el gobierno” y para el “opositor: encontrarle cosas buenas“. La categorización oficialismo-oposición solo responde a la posición que tenga un determinado partido, simpatizante o elector con respecto al representante del gobierno de turno,  sin embargo no corresponde al adjetivo con el que debemos calificar realmente a los actores. En nuestro país la perversión de la polarización ha llegado a tales niveles que aquellos que no quieren ubicarse en los polos puestos del dualismo los tatuamos con la marca del “ni-ni” como si no tuvieran identidad, visión de país o no pudieran replicar contenido ideológico alguno.

Deben los sectores que tienen la capacidad de generar opinión publica de romper este esquema discursivo dominante, debemos abrir el compás y poder establecer categorizaciones que permitan la interacción de todos los actores del país y que independientemente de su ubicación con respecto a la simpatía o no con el gobierno del PSUV puedan exponer sus ideas no en la típica confrontación discursiva dual sino en la exposición y confrontación de ideas acorde a un proyecto de país o una visión de la sociedad determinada. Los clásicos: liberales, conservadores. Los Modernos: anarquistas, liberales, marxistas, revisionistas, social-cristianos los postmodernos, las feministas, miles de corrientes de pensamiento ideológico que realmente corresponden a la diversidad del pensamiento del hombre en colectivo que no es igual ni en pensamiento ni en la acción.

Lograríamos pues, romper el discurso hegemónico y además se abriría un debate real y de contenido que lograría desenmascarar el pasticho ideológico de un partido: el PSUV que sólo responde a la demagogia y a la verborrea.

Juan Requesens

Presidente de la FCU-UCV