En abril del año pasado escribí un artículo donde exponía los argumentos de AD para empinarnos por sobre rencillas pasadas, causadas por  errores tan graves que nos llevaron a perder la Alcaldia de Valencia, pero que era absolutamente necesario hacer “borrón y cuenta nueva”, romper el talonario de esa carcomida factura y lograr la unidad de todos los carabobeños.

Esto fue lo que dijimos para terminar el artículo en comento: “Se decía que la confrontación era inevitable para pasar factura por lo acontecido en Valencia en las elecciones pasadas y no hay dudas que el resultado de la votación a  favor de Miguel Cocchiola, Rubén Limas y Miguel Parra así lo confirma, pues el 75% de los electores del circuito 3 le fue adverso a Proyecto Venezuela y a sus aliados. Fue así, pero ya está bueno, por el amor de Dios, tampoco le vamos a seguir el juicio universal y eterno a Proven. Empinémonos por encima de todas esas anteriores diferencias, rompamos los talonarios de facturas causadas a mutuas deudas o acreencias y dediquémonos a solidificar la unidad que nos reclama la Venezuela de hoy y de mañana”.

Después de pasada la elección última, donde también se cometieron errores por parte de quienes tenían la responsabilidad mayor de la campaña presidencial, no podemos seguir solazándonos en esas equivocaciones de mayor o menor monta. Seguir auto flagelándonos por las falencias de la campaña pasada nos puede colocar en el camino de la estulticia, del ”enchinchorramiento” o del “empantuflamiento”, permitiendo que se impongan las tesis del centralismo insaciable de la burocracia corrupta e ineficaz que gobierna desde Caracas en desmedro de la provincia venezolana.

El cuento estafador de la “descentralización” a través del “poder popular” ya no se lo traga ni el más ingenuo de los militantes de un Consejo Comunal, pues ya se dieron cuenta que los recursos para resolver sus más acuciantes problemas no les van a llegar nunca, porque lo represa en la capital la burocracia torpe y macilenta de un Estado, tan omnipresente como absolutamente inepto, acaparador de esa colosal riqueza que debería bajar hacia las comunidades de la mano de Alcaldías y gobernaciones descentralizadas.

La política de Acción Democrática, de cara a las elecciones de gobernadores el próximo 16 de diciembre, se desarrollará a través de la consigna central de “descentralización vs centralismo” y en esa labor de pedagogía política nadie nos va a venir con el cuento chino de la necesidad de abstenernos o de votar por un candidato que fue escogido por el dedo omnímodo del Presidente de la República.  Vamos a dar, una vez más, una lección de unidad porque así como en las anteriores elecciones, en el caso de Carabobo, votamos por Cocchiola y por Salas, hoy no tenemos ninguna razón para hacer lo contrario. Sería un contrasentido incalificable e ininteligible que si en el pasado reciente, en un momento de división erróneo y torpe – por responsabilidad de otros – nos mantuvimos pregonando la unidad, hoy día con todos los sectores democráticos haciendo causa común hagamos lo contrario.

Vamos pues a empinarnos, una vez más, por encima de nuestras pequeñas o grandes diferencias para apoyar sin actitudes dubitativas a Henrique Fernando Salas a la gobernación de Carabobo, pero por supuesto proponemos que sea con la tarjeta blanca. Lo hacemos, como siempre lo hemos practicado, sin hacernos la ilusión de cogobernar el estado, como debería ser, ni pretender canongías a cambio de nuestro respaldo como jamás lo aceptaríamos, simplemente  lo hacemos persuadidos de que se trata de un deber patriótico y una exigencia societal que espera, como antídoto al pretenso totalitarismo de este régimen, darle un parao en las elecciones regionales de diciembre.

En las elecciones presidenciales aupamos la tarjeta unitaria y consideramos un error garrafal el que hubiesen otras organizaciones democráticas que no lo hicieran; en esta oportunidad, cuando no podemos abandonar nuestros símbolos por razones legales, ponemos a disposición de los electores la tarjeta blanca para que nos acompañen, una vez más, a dar una lección democrática a todos aquellos que no crean en la verdadera unidad afectiva de los demócratas de toda Venezuela.

Antonio Ecarri Bolívar

Vice-Presidente de AD