La Navidad es, como expresamos en nuestro título, un “tiempo”.  Ello implica que no constituye sólo una fecha a recordar, o un conjunto de acontecimientos a relatar,  sino que para el cristiano, para el hombre de bien, la Navidad es el resultado de una preparación interna; una apertura al cambio personal, espiritual, colectivo.

Por esto, las mujeres y hombres de todo el mundo desean unos a otros, toda clase de ventura en estas fechas. Estos deseos deben ser –de ahí el cambio de conducta– el reflejo de una postura reflexiva que sumerge a cada persona en una actitud de compromiso con su historia personal en el marco de nuestra época.

Venezuela vive momentos difíciles. 2014 será quizá, uno de los años más complicados de nuestra historia republicana del siglo XXI. Sin duda alguna, debido a la soberbia de quienes se creen poderosos porque observan todo, nos observan a todos, desde lo alto. Es oportuno aprovechar estas líneas para invitar a que miremos el pesebre de Nazaret, desde la sencillez de ese hecho veamos a un niño que cambió para siempre la historia. El Dios-con-nosotros, decidió, siendo omnipotente, presentarse como débil para mostrarnos que las cosas no son siempre como las vemos, detrás de los hechos, hay definitivamente otra historia, más menuda pero más importante y cercana a cada uno.

Los hechos que vemos en nuestra nación pueden ser importantes, siempre y cuando, los más encumbrados se abajen a la altura de los más pequeños: de los pobres, de los más necesitados, de los excluidos, de los diferentes. Siempre que cada uno de nosotros seamos capaces de desprendernos de nuestro orgullo, de nuestras posturas obstinadas y nuestras –muchas veces– absurdas convicciones, para redescubrir al otro y, desde el otro, reemprender una realidad nueva más humana y menos cargada de ideologías que se constituyen en ruido ensordecedor y lastre para la construcción de una patria nueva, mejor y más justa.

Tiempo de Navidad. Tiempo de perdón, de reconciliación, de familia… un tiempo de regreso de los exiliados y los prisioneros políticos. Es un tiempo signado por el amor de aquél que nos amó primero.

¡Feliz Navidad a todas las mujeres y hombres de buena voluntad!

El autor es Economista, Master en Planificación del Desarrollo Económico y Doctor en Ciencias Económicas y Administrativas.

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