A pocos días del 7 de octubre, queda mirar hacia adelante con el corazón y la mente puestos en el futuro, en el progreso. Partir desde el camino recorrido por la Patria en estos últimos catorce años y mirar hacia adelante nos entusiasma, nos anima a enrumbarnos al compromiso con el porvenir. El 7 de octubre es un final y a la vez un comienzo; puede ser una renovación y un cambio. Lo que vaya a ser, y lo que toque a nuestros hijos, a las generaciones futuras, va a depender en gran medida de nuestra contribución al evento electoral. Nuestra contribución no puede ser otra que llamar a votar, que invitar a votar, que llevar a votar. La lucha por los derechos humanos, la lucha por la libertad de prensa, la libertad de empresa, la propiedad privada, la libertad real de culto, la libertad en el ejercicio de la actividad político-partidista… constituyen el eje de acción y el motor de nuestra tarea. El voto no es un mero acto compulsivo; el voto constituye un acto de profunda reflexión, de análisis sobre los 14 años perdidos bajo el actual régimen, que pretendiendo acercar al pueblo al poder lo ha alejado de la riqueza que han venido adquiriendo en forma ingente los nuevos grupos económicos surgidos bajo el “ala” protectora del nuevo modelo, del nuevo Estado; pero a la vieja usanza.

Apenas a pocos días del cambio, invitamos a todos a pensar en lo que puede ser una sociedad venezolana hermanada, sin odios; una sociedad constructiva que exija a su presidente, no sólo “su amor y corazón” por Venezuela, sino su atención y su oído puesto en la tierra y el palpitar de nuestra gente; estamos ante la posibilidad del cambio. Pero el cambio no es una abstracción, es un compromiso.

Compromiso que ha venido construyendo sistemáticamente la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Uniendo voluntades y partidos en torno a una nueva forma de hacer política junto al abanderado presidencial: Henrique Capriles Radonski.

La antorcha de la nueva Venezuela ha pasado a manos de una nueva generación; nacidos el 12 de febrero con la consulta popular convocada por la Unidad Democrática venezolana, con el respeto a los acuerdos de la Unidad Democrática, construyendo así ­por la vía del diálogo­ un nuevo país, una nueva forma de hacer política, una nueva y mejor realidad para todos.

Rafael Martínez Nestares

Artículo publicado en el Diario Tal Cual 2-10-12