Después de muchos años repicando en la conciencia del socialismo democrático, hemos logrado que esa importantísima colectividad política mundial internalice como problema propio el Caso Venezuela, que planteamos este mes ante el Congreso de la IS en Portugal.

He perdido la cuenta de los eventos internacionales a los cuales he asistido denunciando prolijamente las atrocidades del régimen chavista y el agravamiento de sus tropelías incluso mas allá de las extremos que anunciábamos. Como los peregrinos de otros tiempos, llevamos años trashumando por diversos continentes para denunciar la tragedia que se abate sobre Venezuela ante la sordera y desinterés de quienes creen que los cataclismos de otros países no son tema que deba perturbar la tranquilidad propia. Fueron esos desentendimientos los que permitieron que comenzaran y se extendieran todas las grandes conflagraciones que han sacudido la Historia, las cuales al principio fueron “cosa de otros” y terminaron destruyendo vidas de inocentes y culpables, de actores y de espectadores. Es la convicción anestesiante de que “eso no nos puede pasar a nosotros”…hasta que nos pasa.

Para describir los espantos de las guerras y la irracionalidad de las matanzas, sobre todo las guerras civiles que suelen ser las peores porque todas las víctimas son de la casa, vienen a mi memoria aquellos exterminios entre católicos y herejes europeos que no presentaban diferencias raciales reconocibles entre ellos. El Abad cirtenciense de Citeaux, antes de saquear y destruir la ciudad de Bézier sospechosa de herejía, fue consultado por uno de sus soldados que temía equivocarse cuando asesinara porque no alcanzaba distinguir entre fieles y herejes. El Abad le respondió: Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos. Así de ciegas son las guerras.

El desinterés por el caso venezolano no fue por falta de comprensión de quienes nos escuchaban, ni siquiera por el desdén de quienes en la distancia pensaban que eso nada tenía que ver con ellos. No. Fueron más bien las conveniencias de partidos “hermanos” que piensan de una manera cuando son oposición y otra distinta cuando son gobierno, y los principios al carajo. A uno de estos partidos afines, latinoamericano, le reclamé la sumisión perruna de su gobierno al de Venezuela y la actitud esquiva y hasta saboteadora cada vez que proponíamos una Resolución contra el gobierno de Chávez. Un buen día me respondió desparpajadamente: “Compañero, ustedes los venezolanos no comprenden nuestra sinvergüenzura porque ustedes no saben lo que es vivir sin petróleo.”

¿Y qué decir de los europeos? Maniobras hubo de los que aprovechando nuestra morosidad en el pago de las cuotas de afiliación,cosa que en nada nos abochorna, no solamente nos privaron del voto sino que nos pusieron en la misma puerta a punto de propinarnos la patada definitiva. Eran los tiempos en que el gobierno de Chávez hacía tanteos y pagaba lobbístas para que su partido ingresara a la Internacional y para que nos echaran de ella. Los más agresivos contra nosotros eran los partidos de gobierno, a quienes se les hacía agua la boca con los negocios que les ofrecía el compratutti venezolano, y los pordioseros del ALBA que desde el Descubrimiento a esta fecha han mitigado su hambre histórica en la industria de cambiar de amo, porque en ellos la servidumbre es una impronta que tienen estampada en los cromosomas. Otros partidos, en cambio, siempre han sido solidarios con nosotros, quizá porque alguna vez padecieron nuestra tragedia de hoy o temen padecerla en el futuro.

Pero hemos avanzado. Después de mucho denunciar lo que viene aconteciendo en nuestro país, finalmente logramos la presencia de una Misión Especial de la Internacional Socialista que nos visitó entre el 20 y el 23 de enero de 2010 y cuyo Informe fue presentado en la reunión de nuestro Consejo Mundial en Nueva York los días 21 y 22 de Junio de 2010 para ratificar las graves lesiones infligidas por el gobierno venezolano a la democracia y al Estado de Derecho. Hemos avanzado, sin duda. Ahora no somos un partido prescindible sino que incluso ocupamos una Vicepresidencia, y cuando ejercemos el derecho de palabra en los eventos se nos escucha con atención y respeto. Así ocurrió el pasado día 5 de este mes cuando en nombre de la MUD y de AD intervine en la plenaria para reiterar que el Caso Venezuela de un momento a otro puede estallar y afectará a todos por igual. El padecimiento venezolano no es un mal vernáculo sino una epidemia que puede regarse por toda Latinoamérica y más allá. La comprensión y hasta solidaridad que esta vez encontramos, indica cuánto han cambiado las cosas gracias a la tenacidad y a la palmaria veracidad de nuestros planteamientos.

Henry Ramos Allup

Secretario General de AD

Artículo publicado en el Diario El Nuevo País 10-2-13